69% del langostino argentino que llega a EE.UU. pasa por Perú
Una ronda de negocios en París mostró que la mayor parte del langostino salvaje que se vende en Estados Unidos proviene de la maquila peruana. El sector pesquero argentino busca revertir esa tendencia mientras compite con el auge del camarón de cultivo vannamei.
Quince empresas pesqueras argentinas participaron este viernes en la “Semana Argentina” en París, donde presentaron langostino salvaje y vieira patagónica en una ronda de negocios y degustación. La delegación, auspiciada por la Secretaría General de la Presidencia, la agencia PromArgentina, el Consejo Federal Pesquero y la Embajada de Argentina, buscó abrir puertas en un mercado que importa más de 800 millones de dólares anuales de langostino.
En los ocho primeros meses del año la pesca registró exportaciones por 1 676 millones de dólares, ubicándose como el octavo sector exportador del país y encaminándose a superar nuevamente los 2 000 millones anuales. El producto estrella, el langostino salvaje argentino, generó 746 millones de dólares, casi la mitad del total exportado en ese período, pero enfrenta dos obstáculos claros.
El primero es la cadena de valor. Según un estudio de Axia Consultora Económica, el 69 % de las colas de langostino salvaje argentino peladas y desvenadas que llegan a Estados Unidos no se envían directamente desde Argentina, sino que son procesadas en Perú. Ese país colocó en EE. UU. 17 000 toneles el año pasado, frente a los 5 300 toneles que exportó Argentina. Paraguay, a través de una planta en Itapúa, también está incursionando en la maquila. El informe atribuye la diferencia a los costos laborales: un operario en Perú gana alrededor de 400 USD al mes, mientras que en el sur argentino el mismo puesto supera los 2 000 USD, lo que hace inviable el procesamiento local para competir en el mercado estadounidense.
El segundo desafío es la competencia del camarón de cultivo vannamei, impulsado por la producción china. El crecimiento de este producto ha inundado los mercados internacionales, presionando a la baja los precios del langostino salvaje, que aunque de mejor calidad y textura, compite en los mismos pasillos de los supermercados.
Los representantes del sector resaltaron la diferencia de calidad y trazabilidad del producto argentino. “Apuntamos a la consolidación de un producto premium en mercados que exigen calidad, trazabilidad y sustentabilidad”, afirmó Eduardo Boiero, presidente de la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (Capeca). Boiero añadió que la competitividad logística y de costos es clave para mantener la posición del langostino en los mercados exigentes.
El sector pesquero también subrayó su peso en la economía nacional: sus exportaciones superan a las del sector vitivinícola y generan más de 23 000 empleos directos, con salarios por encima del promedio argentino. Según datos del Indec (EMAE), la actividad pesquera en julio subió 424,5 % respecto al mismo mes de 2025, cuando un conflicto gremial paralizó la flota congeladora tangonera, y 9 % frente a julio de 2024.
Tras la jornada parisina, la delegación continuará su gira promocional en Vigo, España, durante la feria Conxemar, bajo el lema “Mar Argentino, salvaje y austral”. El objetivo es reforzar la presencia del langostino y la vieira patagónica en mercados europeos y, a la vez, buscar alternativas para que una mayor proporción de la producción argentina salga directamente del país, evitando la reexportación a través de terceros.





