Alerta amarilla por tormentas cubre 9 provincias este viernes
El Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta amarilla para tormentas y lluvias intensas en nueve provincias. Se esperan acumulados de hasta 50 mm y ráfagas que superan los 70 km/h, aunque en la capital de la provincia de Buenos Aires el pronóstico indica ausencia de lluvia el día de hoy. La disparidad genera dudas sobre la extensión y la necesidad de la advertencia.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) activó este viernes 2 de octubre una alerta amarilla que abarca tormentas en Buenos Aires (solo el oeste y suroeste), Córdoba (sur), San Luis (excepto el norte), La Pampa, y la zona este de Río Negro. Paralelamente, la alerta por lluvias fuertes afecta a Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
En los sectores bajo alerta por tormentas se pronostican lluvias intensas en cortos períodos, actividad eléctrica frecuente, granizo ocasional y ráfagas fuertes. Los acumulados pueden alcanzar los 50 mm; en el este de Río Negro se advierten vientos de más de 70 km/h. En la zona de la Pampa, los valores esperados oscilan entre 20 y 50 mm, con posibilidades de superar esos rangos de forma puntual. San Luis y Córdoba presentan previsiones similares, con acumulados entre 20 y 50 mm y ráfagas que podrían superar los 60 km/h.
La alerta por lluvias, por su parte, contempla precipitaciones persistentes de 10 a 35 mm en áreas cordilleranas de Neuquén, Río Negro y Chubut, y en el sureste de Santa Cruz y la noche de Tierra del Fuego. En esas regiones la lluvia puede presentarse también como nieve, según el SMN.
Un punto que llama la atención es la situación de la provincia de Buenos Aires. La alerta por tormentas cubre su oeste y suroeste, pero la previsión de la página 12 indica que “hoy no se esperan lluvias durante el día” y que las tormentas llegarían solo el sábado. La contradicción entre la advertencia oficial y el pronóstico local no se explica en el comunicado del SMN, lo que deja a la población sin claridad sobre el nivel real de riesgo para la capital y sus alrededores.
Río Negro, por su parte, presenta ambas alertas: tormentas en el este y lluvias persistentes en la zona cordillerana. La superposición de riesgos sugiere la posibilidad de eventos meteorológicos cambiantes a lo largo del día, pero la información disponible no detalla cómo se coordinarán los avisos ni si se prevé una escalada a alerta roja.
El SMN incluyó una serie de recomendaciones típicas para una alerta amarilla: evitar salidas innecesarias, limpiar desagües, desconectar electrodomésticos si entra agua, cerrar puertas y ventanas, asegurar objetos que puedan ser arrastrados por el viento y buscar refugio inmediato en caso de estar al aire libre. Sin embargo, la nota no menciona planes de contingencia de los gobiernos provinciales ni la disponibilidad de equipos de emergencia, lo que resulta relevante cuando se habla de vientos de más de 70 km/h y granizo.
Quedan varias preguntas sin respuesta: ¿Qué criterios exactos utilizó el SMN para incluir al oeste de Buenos Aires cuando los pronósticos locales descartan lluvia? ¿Existe un protocolo de actualización de la alerta en caso de que las condiciones empeoren, y cómo se comunica esa posible transición a una alerta roja? Finalmente, ¿las autoridades provinciales cuentan con recursos suficientes para atender emergencias derivadas de granizo y ráfagas intensas, especialmente en zonas rurales donde la infraestructura es más vulnerable?
Hasta que se aclaren esos puntos, la recomendación más sensata sigue siendo la cautela: mantenerse informado a través de los canales oficiales, revisar actualizaciones del SMN a lo largo del día y seguir las indicaciones de seguridad para minimizar riesgos ante una situación que, aunque catalogada como amarilla, podría escalar rápidamente.





