Álvarez intentó fugarse de la clínica mientras sigue el juicio
Durante la audiencia del lunes, la defensa volvió a pedir la suspensión del proceso por la salud del músico, pero el tribunal la rechazó. En el intento de conectar al cantante vía computadora, la crisis nerviosa lo llevó a intentar escaparse del Hospital Tornú.
El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29 reanudó el juicio contra Cristian “Pity” Álvarez el lunes a las 11 hs, con la expectativa de escuchar a siete testigos. Entre los convocados estaban una perito, un cura y una persona citada la semana anterior; los cuatro restantes mantuvieron su identidad reservada.
Apenas iniciado el debate, la defensa, representada por los abogados Sebastián Queijeiro y Javier Baños, solicitó nuevamente la suspensión del proceso alegando el estado de salud mental del acusado, que se encuentra internado en el Hospital Tornú tras una crisis hipertensiva. El fiscal Sandro Abraldes y la querella se opusieron de plano, argumentando que la internación no justificaba detener el procedimiento penal.
El tribunal, integrado por los jueces Juan Ramos Padilla, Gustavo Goerner y Hugo Navarro, decidió ampliar la evaluación psiquiátrica del músico, pero mantuvo la continuidad de la audiencia. Se programó un cuarto intermedio para intentar establecer una conexión virtual con Álvarez mediante una computadora, con la intención de que su defensa pudiera participar sin que él tuviera que trasladarse físicamente.
El intento de conexión fracasó. Al intentar mover al cantante de la sala, Álvarez sufrió una crisis nerviosa y, según los presentes, “habría querido escaparse de la clínica”. El episodio no solo puso en evidencia la fragilidad del argumento de la defensa, sino que también generó dudas sobre la seguridad del recinto y la capacidad del tribunal para garantizar la presencia del acusado cuando sea indispensable.
El juez Goerner recordó que, en esta fase del juicio, Álvarez no está obligado a asistir a las audiencias, pues cuenta con representación legal. Sin embargo, subrayó que su presencia será requerida durante los alegatos finales y cuando se dicte el veredicto. La contradicción entre la supuesta imposibilidad de asistir por motivos de salud y la propia voluntad de intentar fugarse plantea interrogantes sobre la veracidad de la condición alegada por la defensa.
En la misma sesión, la madre del cantante, Cristina Congiú, testificó sobre la relación entre su hijo y la víctima, Cristian Díaz. Relató que Álvarez le había comentado sentir “acoso permanente” por parte de Díaz y que ella misma se había sentido intimidada en algunos encuentros en el barrio Samoré. La defensa también presentó a un amigo del barrio y a un integrante del equipo de trabajo del músico, completando los tres testimonios que le correspondían.
El caso, que se remonta a la madrugada del 12 de julio de 2018, sigue bajo la acusación de homicidio agravado con arma de fuego. Según la denuncia, una discusión entre ambos se tornó violenta en Samoré, Villa Lugano, y Álvarez habría sacado una pistola de la campera para disparar cuatro veces a Díaz, quien falleció por heridas en la cabeza y hemorragia interna.
Tras el ataque, el músico escapó del lugar y fue detenido horas después. El peritaje confirmó la causa de muerte. La defensa, que también menciona un expediente de curatela iniciado en la Justicia civil, sostiene que continuar el proceso vulneraría los derechos de Álvarez. El tribunal, sin embargo, consideró que no existía una novedad que justificara una nueva suspensión.
Quedan pendientes otras siete declaraciones con identidad reservada para el miércoles, cuando se reanudará el debate. La pregunta que queda en el aire es si la estrategia de la defensa, basada en reiterados pedidos de suspensión por motivos de salud, logrará influir en la decisión final, o si el tribunal mantendrá la línea de que la salud del acusado no puede ser utilizada como excusa para entorpecer la justicia. En cualquier caso, la tentativa de fuga del Hospital Tornú pone en tela de juicio la coherencia del argumento defensivo y abre la puerta a un escrutinio más riguroso de los criterios que rigen la continuidad del proceso penal.



