Argentinos añaden 734 millones de dólares al colchón en el segundo trimestre
El ahorro informal creció 0,28 % frente al trimestre anterior, alcanzando los 260.402 millones de dólares. La cifra representa la mitad del total de activos financieros del país, pero su evolución plantea dudas sobre la efectividad de las medidas anunciadas por el gobierno.
Según el informe “Balanza de pagos, posición de inversión internacional y deuda externa” publicado este martes por el INDEC, los argentinos atesoraron 260.402 millones de dólares “debajo del colchón” en el segundo trimestre de 2024. El dato supone un aumento de 734 millones respecto al primer trimestre, lo que se traduce en una subida de apenas 0,28 % en el periodo.
En términos absolutos, la cantidad de dólares fuera del sistema financiero local equivale al 50 % del total de activos financieros del país, que asciende a 516.936 millones de dólares. La mitad del patrimonio financiero argentino sigue, por tanto, fuera de bancos y mercados de capitales.
El informe también ofrece comparaciones con otros momentos de la actual gestión. En el último trimestre de 2025, el incremento habría sido de 5.218 millones de dólares (2 %), mientras que en el tercer trimestre de 2024 el aumento alcanzó 15.742 millones (6,4 %). Estas cifras, aunque provienen del mismo documento, presentan una cronología que resulta confusa: se citan datos de 2025 y de 2026 en un análisis que, a la vista del calendario, aún no ha ocurrido. La falta de claridad sobre la fecha de referencia dificulta evaluar la tendencia real del atesoramiento.
En 2024 se registró un blanqueo que aportó unos 23.000 millones de dólares al sistema oficial. El balance, sin embargo, indica que el ingreso por esa ventana se compensó con salidas equivalentes, de modo que el neto no cambió de forma significativa. Hasta el tercer trimestre de 2024, el gobierno logró reducir el colchón en 10.524 millones de dólares, pero el descenso se invirtió rápidamente en el trimestre siguiente.
Paralelamente, el Congreso aprobó la ley de Inocencia Fiscal II, que pretende facilitar la regularización de dólares fuera del sistema. El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó la medida como una vía para “usar esos dólares atesorados”. En la práctica, pocos contadores y asesores tributarios recomiendan a sus clientes seguir la propuesta, lo que sugiere una desconfianza persistente en la efectividad de la normativa.
El comportamiento de los ahorristas también se refleja en la demanda de divisas. En agosto de 2024, la compra de dólares para atesoramiento alcanzó 2.853 millones, y, según datos del Banco Central, las personas físicas acumularon compras brutas por 47.290 millones de dólares entre abril de 2025 y agosto de 2026. Nuevamente, la referencia a periodos futuros plantea interrogantes sobre la consistencia de la información y la capacidad del organismo para ofrecer datos verificables.
Frente a este panorama, quedan varias preguntas sin respuesta. ¿En qué medida la legislación de Inocencia Fiscal II logrará convertir el colchón en recursos productivos, si la confianza de los contadores sigue baja? ¿Qué explica la aparente contradicción entre la reducción de dólares en el tercer trimestre y el inmediato repunte en el siguiente? Y, sobre todo, ¿cómo se interpretan los datos que incluyen fechas posteriores al presente, cuando el análisis debería centrarse en la realidad actual?
Lo que sí está claro es que el ahorro informal sigue representando una parte sustancial del patrimonio financiero argentino. Mientras el gobierno busque mecanismos para atraer esos fondos al sistema formal, los argentinos continuarán evaluando si las promesas de estabilidad y acceso a los dólares son suficientes para abandonar el colchón. La respuesta, por ahora, parece estar en la balanza.



