Arriban a Argentina seis F‑16 más y ya son doce
El martes partió de Dinamarca la segunda tanda de cazas F‑16 Fighting Falcon que la Fuerza Aérea Argentina compró al país nórdico. Los seis aviones, cuatro F‑16AM y dos F‑16BM, deben tocar tierra en Río Cuarto entre el sábado 26 y el domingo 28 de este mes, completando la primera mitad de la flota de 24 unidades.
Este martes la Fuerza Aérea Argentina despachó desde Dinamarca una segunda partida de seis F‑16 Fighting Falcon, adquiridos a la empresa Lockheed Martin a través del gobierno danés. El grupo está compuesto por cuatro monoplazas F‑16AM y dos biplazas F‑16BM, y forma parte de una flota total de 24 cazas, más una aeronave de entrenamiento que nunca volará.
El trayecto incluye escalas técnicas en Zaragoza (España) y Gando (Portugal), y una parada obligatoria en la Base Aérea de Natal, en el estado de Río Grande del Norte (Brasil), tras la autorización del gobierno brasileño para sobrevolar su territorio. Desde allí los aviones cruzarán el Atlántico con el apoyo de tres aviones cisterna KC‑135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de EE. UU., que realizarán el reabastecimiento en vuelo necesario para completar la travesía.
Si el clima y la logística siguen según lo previsto, los cazas llegarán a la ciudad de Río Cuarto, en la provincia de Córdoba, entre el sábado 26 y el domingo 28. Allí serán recibidos por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, y por el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier Gustavo Valverde. La llegada se producirá de forma más discreta que la primera tanda, que incluyó un sobrevuelo sobre Buenos Aires y una presentación oficial con el presidente Javier Milei.
Los primeros seis F‑16 arribaron a Argentina en diciembre del año pasado, cuando se estableció el Área Material Río Cuarto para su entrenamiento. En esa instalación conviven pilotos estadounidenses y daneses que instruyen a los aviadores argentinos. El 3 de julio, un piloto argentino realizó el primer vuelo sin instructor a bordo, marcando la primera certificación nacional dentro del programa.
El programa de adquisición de los 24 cazas, más una unidad de entrenamiento, se pactó en cinco cuotas anuales por un valor aproximado de 301,2 millones de dólares. Cuando se suman los paquetes de armamento y el sostén logístico autorizado por EE. UU., el costo total asciende a 941 millones de dólares. Además, se prevé una inversión de 44.694 millones de pesos entre 2024 y 2027 para adaptar la infraestructura de las bases. El financiamiento final provendrá, en parte, de Estados Unidos, y se espera que la flota completa esté operativa en 2028.
La compra ha generado reacciones en el exterior. El Reino Unido, que mantiene un embargo de armas contra Argentina desde 2018, revisó su postura tras la decisión de Milei de endurecer la política sobre las Islas Malvinas. Aunque los F‑16 no incorporan componentes británicos, los gobiernos de EE. UU. y Dinamarca consultaron a Londres antes de la venta y no recibieron objeciones. Ahora, algunos parlamentarios británicos expresan recelo por la transacción. En Chile también se ha manifestado desconfianza, en el marco de declaraciones argentinas sobre un supuesto control compartido del Estrecho de Magallanes, territorio chileno.
Los aviones llegan a un momento en que la Fuerza Aérea Argentina carecía de cazas supersónicos desde que los Mirage franceses fueron retirados en 2015. Con la incorporación de los F‑16, la capacidad de defensa aérea del país se restituye parcialmente, aunque su efectividad dependerá de la integración del armamento y los sistemas de apoyo que aún deben completarse.
En Dinamarca, la prensa local despide los F‑16 que abandonan su flota para dar paso a aviones más modernos y sigilosos, como los F‑35A. La partida de los seis cazas marca, pues, el cierre de una era para la aviación danesa y el inicio de una nueva fase para la defensa aérea argentina.



