Ballenas francas mueren a ritmo récord en Península Valdés
En los últimos días aparecieron varios ballenatos muertos en la costa de Puerto Madryn, lo que ha encendido las alarmas del Instituto de Conservación de Ballenas. Los especialistas temen que la cifra de fallecimientos supere el récord de 113 crías registrado en 2012 y sospechan que una bacteria del agua podría estar detrás del fenómeno.
Las playas de Puerto Madryn se despertaron este lunes con otro cuerpo de ballenato de la especie Ballena Franca Austral. El hallazgo se suma a una serie de muertes que se repiten de forma sostenida en la zona, generando preocupación entre los biólogos que monitorean la población.
Según el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), en las últimas semanas se encontraron seis ballenatos en la Playa Bañuls, en el Golfo Nuevo, y la misma cantidad de lobos marinos. Ese mismo día, otro ejemplar apareció muerto en la zona de 9 de Julio y Av. Roca, en pleno centro de Puerto Madryn, a apenas veinte kilómetros del primer hallazgo.
“Los registros preliminares de este año indican que podríamos estar frente a un evento de una escala aún mayor”, advirtió el ICB en un comunicado. La entidad recordó que en 2012 se documentaron 113 ballenatos muertos, la cifra más alta registrada hasta entonces tanto a nivel local como mundial. Ahora, los datos preliminares sugieren que la mortalidad de este año podría acercarse o incluso superar ese récord.
El gobierno provincial, que lleva a cabo el seguimiento de los ejemplares fallecidos, descartó en un primer momento la intervención humana como causa directa. Entre las hipótesis que se manejan, destaca la proliferación de la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, una especie que se encuentra en distintos animales y ambientes marinos y que puede provocar infecciones sistémicas graves en cetáceos.
El ICB señaló que esta bacteria es una de las posibles responsables y pidió profundizar los estudios en las aguas del Golfo Nuevo y del Golfo San José. En 2016, un estudio realizado en la Península detectó lesiones asociadas a ataques de gaviotas en dos ballenatos examinados durante la temporada 2013; aunque esas lesiones podrían haber facilitado la entrada de microorganismos, no se confirmó una relación causal.
Victor Fratto, investigador del ICB, explicó que aún no está claro por qué se están produciendo los decesos. “Identificar al agente es solo una parte del proceso; necesitamos entender qué factores favorecieron este evento y cómo se relacionan con la mortalidad observada”, afirmó.
El monitoreo de la Ballena Franca Austral es una tarea conjunta que involucra a la Universidad de California, Davis, el CONICET, la Secretaría de Ambiente de la Provincia del Chubut, la Municipalidad de Puerto Madryn, el Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas, guardafaunas, guardaparques y técnicos de diversas áreas. El instituto, con casi 56 años de historia, cuenta con datos de más de 5 500 ejemplares monitoreados a lo largo de cinco décadas.
Fratto y su equipo reiteraron la necesidad de ampliar los estudios para comprender mejor las condiciones ambientales que puedan estar influyendo en la supervivencia de las crías. “Consolidar la cifra y compararla con el número de nacimientos registrados nos permitirá dimensionar la magnitud del problema a nivel poblacional”, subrayó.
Finalmente, el ICB volvió a pedir a la población que, ante la presencia de un cetáceo vivo o muerto en la costa, no intente tocarlo ni ingresar al agua. “Avisá a las autoridades y dejá que el personal capacitado realice el contacto y la toma de muestras”, concluyó el comunicado.



