Bullrich respalda a Milei y descarta internas pese a críticas al presupuesto
El vocero de la Casa Rosada afirmó que la senadora Patricia Bullrich apoya la reelección de Javier Milei y que no existen discordias dentro del oficialismo. La declaración llega mientras Bullrich cuestiona los recortes a la discapacidad incluidos en el proyecto de Presupuesto 2027. ¿Qué hay detrás de esa aparente unanimidad?
En una rueda de prensa en la Casa Rosada, el vocero presidencial Adrián Ravier sostuvo que Patricia Bullrich, líder del bloque oficialista en el Senado, “es fundamental” para la gestión de Javier Milei y que “no hay internas”. La afirmación se dio en medio de la discusión sobre el Presupuesto 2027, que incluye recortes en la partida destinada a la discapacidad.
Ravier intentó minimizar la discrepancia señalando que “en un gobierno liberal no somos manada” y que “hay personas que pueden tener distintos puntos de vista, incluso dentro del Gobierno”. Según él, esas diferencias se resuelven en las reuniones de gabinete y no generan un problema “negativo”. El vocero recordó el pasado de Bullbull como ministra de Seguridad y la describió como “una persona fundamental para este Gobierno”.
Sin embargo, la propia Bullrich había expresado su inconformidad con los recortes a la discapacidad, calificándolos de “poco sensibles”. La contradicción entre su crítica y el respaldo que el gobierno le otorga a su figura plantea dudas sobre la veracidad de la afirmación de “no hay internas”. ¿Se trata de una estrategia de presentación para proyectar unidad de cara al electorado, o realmente existen tensiones que se están silenciando?
El contexto electoral añade presión. Milei busca la reelección en 2027 y el Presupuesto 2027 es una pieza clave para demostrar la viabilidad de su modelo liberal. La falta de consenso interno, de existir, podría complicar la aprobación del proyecto en el Congreso y afectar la percepción de estabilidad que el presidente necesita para la campaña.
En el mismo día, Milei intensificó su discurso internacional. Criticó la política fiscal de Brasil y agudizó la tensión con el presidente Lula da Silva antes de la cumbre de la ONU. Además, anunció que su intervención ante la Asamblea General combinará el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas con una defensa del desarrollo de la Inteligencia Artificial. Tras el discurso, tiene previsto reunirse con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en Nueva York.
Estas declaraciones exteriores contrastan con la narrativa interna de unidad que la Casa Rosada intenta proyectar. Mientras el presidente se muestra firme en la escena internacional, en el ámbito doméstico la afirmación de ausencia de discordias parece poco sólida, sobre todo cuando una figura tan visible como Bullrich muestra desacuerdo con una de las medidas más sensibles del gobierno.
La pregunta que queda abierta es si la administración está dispuesta a gestionar de manera transparente esas diferencias o si optará por ocultarlas bajo el discurso de “no hay internas”. La respuesta será crucial para los votantes que buscan claridad sobre la capacidad del oficialismo para gobernar sin fracturas internas mientras se prepara la campaña electoral.



