Casi la mitad de los menores vive en pobreza
En el primer semestre del año la tasa de pobreza entre los niños y niñas de 0 a 14 años subió a 44,5 %, tres puntos más que en el semestre anterior. De ese grupo, el 10,8 % se encuentra en situación de indigencia, una cifra que se disparó en medio del fuerte aumento de la Canasta Básica Alimentaria.
Según el Instituto de Estudios de la Realidad Laboral (IERAL), la pobreza alcanzó al 32,3 % de la población en los principales centros urbanos durante los primeros seis meses del año, lo que, al extrapolar el indicador a nivel nacional, equivale a unos 15,56 millones de personas. El dato más alarmante corresponde a los menores de 14 años, cuya incidencia llegó al 44,5 %, 3,2 puntos porcentuales por encima del segundo semestre de 2025.
Dentro del grupo infantil, el 10,8 % está en situación de indigencia. El IERAL señaló que, aunque el aumento relativo de la pobreza infantil fue el menor (+4 % o 165 000 personas más), el salto en la indigencia fue significativo (+21 % o 175 000 personas más). La entidad atribuye este fenómeno al fuerte incremento de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que subió un 21,4 % en el mismo período, mientras que el ingreso per cápita familiar sólo creció un 11,5 % según datos del INDEC. La brecha entre ingresos y precios redujo el poder adquisitivo de los hogares más vulnerables.
El aumento de la pobreza se concentró en los grupos de edad con mayor participación en el mercado laboral. Casi la mitad de los nuevos pobres (919 000 personas) tiene entre 30 y 64 años; les siguen los jóvenes de 15 a 29 años, con 481 000 personas más. En conjunto, ambos segmentos representan cerca de 1,4 millones de personas, alrededor del 70 % del incremento registrado en el último semestre.
En el segmento de los mayores de 65 años, la tasa de pobreza creció un 55 % y la de indigencia un 60 % en el semestre, aunque partiendo de una base históricamente baja gracias a la cobertura previsional. El IERAL advierte que este deterioro constituye una señal de alerta sobre la evolución de los ingresos previsionales frente a la inflación de las canastas.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica de Córdoba destacó que la política social evitó un empeoramiento mayor. Sus simulaciones indican que, sin las transferencias de la AUH, otras asignaciones y pensiones no contributivas, la tasa de indigencia prácticamente se duplicaría, situándose entre el 14 % y el 15 % en un escenario contrafactual.
A nivel de aglomerados, Concordia registró la mayor tasa de pobreza (56,2 %), seguida por Gran Resistencia (48,6 %) y Posadas (42,2 %). En el extremo opuesto, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires mostró la menor incidencia, con 11,1 %, y Neuquén‑Plottier y Mar del Plata se ubicaron alrededor del 20 %. Gran Córdoba quedó en 31,1 %, ligeramente bajo el promedio nacional.
La comparación interanual revela una heterogeneidad marcada. Algunas áreas registraron aumentos importantes, como Comodoro Rivadavia‑Rada Tilly (+10,3 puntos porcentuales) y Concordia (+7,0 p.p.). Otras, en cambio, mostraron descensos notables: Mar del Plata (-7,1 p.p.), Río Gallegos (-6,7 p.p.) y Neuquén‑Plottier (-6,4 p.p.). Gran Córdoba, por su parte, sumó 1,6 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2025.
En conjunto, los datos confirman que la pobreza infantil sigue siendo el segmento más afectado, mientras que el crecimiento de la indigencia y la brecha entre ingresos y precios de la canasta básica ponen de relieve la fragilidad de los hogares más vulnerables en el país.



