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Charito Germanó batió 963 loops a los 14 y su récord sigue

Huérfana de la Segunda Guerra Mundial, la aviadora llegó a Argentina bajo el cuidado de monjas franciscanas y, a los catorce años, realizó 963 loopings consecutivos. Ese récord mundial de acrobacia aérea sigue vigente más de siete décadas después.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 6 de octubre de 2026 - 02:59hs

Charito Germanó batió 963 loops a los 14 y su récord sigue

Nacida en Lyon, Francia, en 1937 bajo el nombre de Marie Rosie Jeanfreu, Charito Germanó perdió a sus padres en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Su padre, el capitán George Janfreu, fue derribado sobre Rouen mientras pilotaba un Dewoitine D‑520; su madre desapareció en París. Quedó sola, huérfana, y una orden de monjas franciscanas la acogió y la trasladó a la Argentina.

Las religiosas, que también recibían niños y niñas de origen inglés y francés, le dieron un hogar y la oportunidad de soñar con los cielos. “Aquellas religiosas trajeron a los huerfanitos ingleses y franceses a distintos países sudamericanos. Por suerte, a mí me tocó Argentina”, recordó Charito en una entrevista. Allí adoptó el nombre español Rosario, que luego se transformó en el apodo “Charito”. Fue también la influencia de Santiago Germanó, su primer maestro de aviación y primer amor, quien la introdujo al mundo de los aviones.

Con apenas catorce años, Charito ya hacía ruido en la comunidad aeronáutica de San Fernando. En una sesión de entrenamiento ejecutó 857 loopings consecutivos, batiendo el récord nacional. La hazaña alcanzó la cúspide el 25 de noviembre de 1951, durante la inauguración del aeroclub de Carhué. A bordo de un Piper biplaza J‑3 de 65 caballos de fuerza, realizó 963 loops sin parar, hasta que el motor se quedó sin combustible tras dos horas y cuarenta y cinco minutos de vuelo. La Dirección de Aeronáutica instaló fiscalizadores en la pista para monitorear el intento, y la gente del pueblo se agolpó para ver el espectáculo.

Ese número, 963, se convirtió en el récord mundial femenino de acrobacia aérea y, según los documentos del Museo Regional Dr. Adolfo Alsina, sigue vigente a más de setenta y cinco años de la proeza. Charito también se consagró como la primera mujer del planeta en ganar un campeonato internacional de acrobacia aérea, un título que la posicionó entre las pioneras de la aviación argentina de la primera mitad del siglo XX, junto a figuras como Amalia Celia Figueredo, Carola Lorenzini y Finlandia Pizzul.

Más allá de los números, Charito dejó una huella personal. Según sus recuerdos, convenció a las monjas de apoyarla con un poema propio titulado “Sed de cielos y distancias”, que empezaba con: “Una sed insaciable / de cielos y distancias / me ilumina el espíritu / en esta tarde azul”. Su energía arrolladora y su carácter decidido la acompañaron durante toda su vida.

En 1996 se instaló en una casa de los años cincuenta cerca del faro de Punta Mogotes, en Mar del Plata, junto a su segundo marido, el aviador Julio Díaz. Allí vivió rodeada de perros, gatos y recuerdos de su carrera: medallas, diplomas y fotografías que decoraban una mesa desordenada. La última visita documentada a su hogar data de octubre de 2010, cuando una amiga la encontró en silla de ruedas, sonriente y rodeada de su pequeño ejército de mascotas.

Charito Germanó falleció sin que la prensa haya señalado la fecha exacta, pero su legado sigue volando. Cada vez que un piloto argentino realiza una maniobra acrobática, la sombra de sus 963 loops se extiende sobre la pista, recordando que

Publicado el 6 de octubre de 2026 - 02:59hs

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