Cientos de guitarras y voces honran a Víctor Jara en Santiago
Una multitud se congregó frente al Cementerio General para interpretar “Deja la vida volar”, la canción de Jara nominada al Grammy Latino. El evento, organizado por la municipalidad de Recoleta, combinó música, recuerdos de desaparecidos y declaraciones de autoridades locales.
Sábado, cientos de guitarras y voces se reunieron frente al Cementerio General de Santiago para rendir tributo a Víctor Jara, el cantautor chileno asesinado tras el golpe de Estado de 1973. La pieza central del homenaje fue “Deja la vida volar”, compuesta por Jara en 1966 y nominada al Grammy Latino el 16 de septiembre, día que conmemora su fallecimiento.
El escenario, armado con una pantalla gigante que mostraba la canción, contó con un coro de ciudadanos comunes vestidos de blanco. A su alrededor, la multitud acompañó la melodía con palmas y el sonido de una flauta que marcó el compás. En la zona inferior del recinto, guitarristas, partituras y letreros con la pregunta “¿Dónde están?” aludían a los detenidos desaparecidos durante la dictadura.
Durante el acto, el alcalde de Recoleta, Fares Jadue, recordó que “las canciones de Víctor Jara son parte de una memoria que permanece viva, son historia de las familias que todavía buscan respuesta y una invitación permanente a construir una sociedad más justa”. Jadue señaló que el encuentro se realiza desde hace catorce años, manteniendo viva la figura del artista y la exigencia de justicia.
El homenaje también contó con la presencia de Jorge Grez, de 60 años, quien expresó que “es importante recuperar la memoria a través de las canciones de Víctor Jara, que ha demostrado la fuerza del pueblo chileno”. Grez recordó al cantautor como “un campesino que vino a cantar, a hacer arte, literatura y poesía que nos llena de colores”.
Víctor Jara, militante del Partido Comunista y activo en la campaña de la Unidad Popular, fue detenido el 12 de septiembre de 1973 en la Universidad Técnica del Estado. Tras ser trasladado al Estadio de Chile, donde lo interrogaron y torturaron, su cuerpo fue hallado cuatro días después con más de cuarenta y cuatro impactos de bala en las inmediaciones del Cementerio Metropolitano.
En el propio cementerio, dos tumbas del cantautor reciben ofrendas de flores y velas. Una de ellas se ubica en el Patio 29, un recuadro rojo que, entre 1973 y 1974, sirvió como fosa común para cientos de desaparecidos. En 2009, una orden judicial permitió exhumar los restos de Jara para esclarecer las circunstancias de su muerte; posteriormente, fueron reenterrados a pocos metros de su nicho original, junto a su esposa Joan Turner.
La canción nominada al Grammy Latino fue interpretada por el cantante chileno Manuel García, quien también participó en la banda sonora de la serie “La Casa de los Espíritus”. La nominación coincidió con el aniversario de la muerte de Jara, reforzando la vigencia de su obra en la cultura contemporánea.
El evento contó con la participación de más de dos mil personas, según los organizadores, que empuñaron guitarras y alzaron sus voces en un solo canto para recordar al músico frente a sus tumbas y a los cientos de desaparecidos que reposan en el mismo recinto. La iniciativa buscó, además de honrar la memoria del artista, mantener visible la demanda de justicia por los crímenes cometidos durante la dictadura.
Con la combinación de música, testimonios y símbolos de los desaparecidos, el homenaje subrayó la continuidad de la lucha por los derechos humanos en Chile. La municipalidad de Recoleta reiteró su compromiso de seguir organizando encuentros similares, manteniendo viva la canción y la memoria de Víctor Jara para las generaciones venideras.



