Cuatro metros de nieve cierran paso a Chile por 50 días
Una tormenta histórica dejó más de cuatro metros de nieve entre Mendoza y Catamarca, manteniendo cerrado el cruce Cristo Redentor‑Los Libertadores durante más de un mes y medio. El cierre paralizó el flujo de carga y generó una reserva hídrica sin precedentes para la región.
Octubre ya trajo temperaturas de hasta 30 °C en el centro oeste, pero a más de 3 000 metros de altura la Cordillera sigue bajo una capa de nieve que se niega a derretirse. Después de 15 años de inviernos escasos, el invierno de 2023‑2024 se transformó en una temporada extraordinaria: entre el 15 y el 19 de julio cayeron más de cuatro metros de nieve en la franja que va del norte de Mendoza a Catamarca, según el investigador Maximiliano Viale del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla).
El temporal provocó avalanchas y bloqueó rutas, obligando al cierre del paso internacional Cristo Redentor‑Los Libertadores. El túnel quedó sin tránsito de camiones durante 34 días y de vehículos particulares 40 días, acumulando más de 50 días de paralización. Ese cruce concentra aproximadamente la mitad de la carga terrestre que ingresa a Chile, por lo que la interrupción se convirtió en un problema logístico y comercial para ambos países.
Durante septiembre se registraron nuevos cierres (8, 10 y 19 de septiembre) y reaberturas (24 y 25 de septiembre). El túnel volvió a cerrarse el 29 de septiembre y permanecerá intransitable hasta la primera semana de octubre, mientras el pronóstico indica más nevadas en la primera semana del mes.
Los científicos atribuyen la magnitud del evento al fenómeno del Niño, que volvió a intensificarse y descargó nieve en cantidades no vistas desde hace décadas. El hidrólogo Ezequiel Thoum, también del Ianigla, lo calificó como “la mayor nevada de los últimos 25 años” y uno de los tres episodios más importantes desde que se registran datos en 1960.
Más allá del impacto inmediato en el tránsito, la nevada tiene una repercusión crucial para el agua. En la zona árida del oeste argentino y chileno la nieve funciona como una enorme reserva natural; al derretirse alimenta ríos, embalses y acuíferos. Sergio Marinelli, superintendente de Irrigación Mendoza, señaló que la acumulación de nieve se traduce en 1 800 hectómetros de precipitación este año, comparado con los 800 hectómetros esperados para 2025, un volumen equivalente al del embalse Potrerillos.
Para anticipar futuros eventos, el Ianigla, junto a Irrigación, lanzó una plataforma que combina los modelos GFS (pronóstico a 10 días) y WRF (a tres días) del Servicio Meteorológico Nacional. La herramienta muestra la cantidad de nieve caída, su equivalencia en agua y los posibles caudales de los ríos atmosféricos, permitiendo a productores, municipios y centrales hidroeléctricas planificar con mayor precisión.
El Servicio Meteorológico Nacional indica que el Niño seguirá activo durante septiembre, octubre y noviembre, con una probabilidad del 100 % de mantenerse en intensidad fuerte o muy fuerte. Mientras la primavera avanza en los valles, la cordillera aún guarda el invierno, y la región espera que el deshielo beneficie sus reservas hídricas en los próximos meses.





