Desapareció tras cruzar a pie la frontera prohibida por deuda alimentaria
Juan Contreras, carpintero de 52 años, fue retenido en la aduana chilena por una medida cautelar de arraigo nacional y, pese a la negativa, decidió internarse por un paso no habilitado. La última señal de vida llegó en un video de la tarde del 3 de octubre, y desde entonces su familia y las fuerzas de seguridad buscan al desaparecido en la árida estepa de Santa Cruz.
El caso de Juan Contreras Contreras, de 52 años, volvió a los focos el sábado 3 de octubre, cuando el carpintero cruzó a pie la zona de la estepa limítrofe entre Chile y Argentina, en la zona de Monte Aymond, después de que la autoridad migratoria chilena le prohibiera la salida por una “medida cautelar de arraigo nacional” vinculada a una orden de pensión alimentaria pendiente.
Según informó La Opinión Austral, Contreras había llegado a la casilla de control migratorio con la intención de dirigirse a Río Gallegos para trabajar. Allí le impidieron el paso, pero, en lugar de regresar a Chile, optó por internarse por un sector no habilitado para el tránsito. Las cámaras de la oficina de frontera registraron sus primeros pasos, pero nadie lo detuvo. Posteriormente tuvo que atravesar los alambrados y adentrarse en una “geografía árida y traicionera” con constante viento sureño.
Aproximadamente a las 18 hs, Contreras envió a sus familiares un video en el que mostraba la Pampa y afirmaba estar perdido, aunque daba a entender que ya había cruzado a territorio argentino. En la grabación se ve la zona entre los hitos XIV y XV, cerca de la localidad de San Gregorio y la reserva natural Pali Aike, del lado chileno. Su hermana Sandra Contreras relató a BioBio Chile que el video mostraba la frontera y que su hermano repetía que estaba perdido. Después de ese mensaje, la comunicación se cortó.
Ante la incertidumbre, la familia denunció la desaparición. La Tenencia de Carabineros de Monte Aymond puso en marcha los rastrillajes, con la participación del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) y, en coordinación con la Gendarmería Nacional, se iniciaron patrullajes conjuntos en la zona santacruceña.
El hecho plantea varias preguntas que aún quedan sin respuesta. Primero, si las cámaras captaron a Contreras cruzando el control, ¿por qué no se activó una intervención inmediata para impedir que siguiera avanzando por un paso no habilitado? La normativa migratoria suele prever la retención de personas con medidas cautelares, pero parece haber una brecha entre la detección y la acción operativa.
Segundo, la medida de arraigo nacional está diseñada para garantizar el cumplimiento de obligaciones alimentarias, pero ¿qué mecanismos existen para evitar que el afectado busque rutas ilegales y se exponga a riesgos mayores? El caso muestra que la prohibición de salida, sin una alternativa segura, puede empujar a la persona a situaciones de vulnerabilidad extrema.
Tercero, la zona donde desapareció Contreras es conocida por su clima hostil y la escasa señalización. ¿Están los operativos de Carabineros y Gendarmería suficientemente equipados y coordinados para cubrir un territorio tan extenso y difícil? Hasta el momento, la información oficial no detalla los recursos desplegados ni el avance de la búsqueda, lo que genera dudas sobre la efectividad de la respuesta.
Finalmente, la familia sigue sin saber si Contreras logró cruzar a Argentina o quedó atrapado en la zona fronteriza. La falta de datos concretos sobre su paradero, sumada a la ausencia de una declaración oficial que explique los protocolos aplicados, deja un vacío informativo que alimenta la incertidumbre.
Mientras tanto, la búsqueda continúa y la comunidad de la estepa observa con preocupación. La historia de Contreras no solo es un caso de desaparición; también evidencia posibles fallas en la gestión de personas bajo medidas cautelares y la necesidad de revisar los procedimientos de control fronterizo para evitar que situaciones similares se repitan.





