Detienen a Mariano Páez por robar 1,5 millones de pesos en Las Termas
Mariano Ernesto Páez, de 58 años, y su acompañante de 34, fueron capturados tras sustraer 1,5 millones de pesos de la ferretería Lo Bruno. La detención ocurre mientras la familia Páez sigue bajo la lupa tras la polémica judicial que involucró a su hija, la abogada Agostina Páez.
El pasado fin de semana, en la sucursal de la firma Lo Bruno, ubicada en la calle Juan Núñez del Prado de Termas de Río Hondo, se produjo un robo que dejó sin percibir 1,5 millones de pesos al comercio. Según la denuncia, el empresario santiagueño Mariano Ernesto Páez, de 58 años, y su pareja, una mujer de 34, ingresaron al local, realizaron una compra y, mientras una empleada se retiró momentáneamente del puesto, dejaron varios fajos de billetes a la vista.
Páez habría introducido una mano por la ventanilla de pagos, tomado el efectivo y entregárselo discretamente a su acompañante. Con esa maniobra, ambos abandonaron el establecimiento tras pagar los productos adquiridos, sin que los empleados notaran de inmediato la sustracción.
Los responsables de Lo Bruno revisaron las grabaciones del sistema de videovigilancia y reconocieron en las imágenes a los dos sospechosos, confirmando el movimiento del dinero desde la caja hasta las manos de la acompañante. La empresa presentó una denuncia y el Departamento de Robo y Hurto de Las Termas de Río Hondo tomó el caso.
El juez de Control y Garantías Silvio Salice ordenó la detención del empresario, que fue localizado en una vivienda de la calle Alvear, barrio Alberdi, en la capital provincial. La Policía también arrestó a su pareja, señalada como presunta coautora. Ambos quedaron a disposición de la Justicia mientras se investigan sus responsabilidades.
Páez es conocido por su vínculo con el transporte público de pasajeros en Santiago del Estero y había sido detenido previamente en una causa de violencia de género. Su nombre volvió a los medios por la situación judicial de su hija, la abogada Agostina Páez, quien había sido detenida en Brasil por gestos que dieron lugar a una investigación por racismo y, tras pagar una caución de 18 500 dólares, regresó a la Argentina en marzo.
La investigación sigue abierta y plantea preguntas sobre la seguridad interna de comercios locales y la capacidad de los empleados para detectar robos en tiempo real.






