Emmanuel Carrère agota entradas de su presentación en el Malba
El escritor francés llegó anoche a Buenos Aires para el Festival Internacional de Literatura y, en cuestión de minutos, se agotaron los boletos de la charla que dará el sábado en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. En la entrevista que sostuvo con Clarín, Carrère habló de su nuevo libro Koljós y de la influencia de su madre, la historiadora Hélène Carrère d’Encausse.
Emmanuel Carrère aterrizó en la capital argentina la noche del jueves y, a partir de las 15:20, comenzó una agenda intensa de encuentros con autores, periodistas e intelectuales locales. El programa incluye cuatro entrevistas oficiales y varios compromisos organizados por las editoriales Anagrama y Eudeba, el Instituto Franco‑Argentino, Clarín y la revista Ñ, que actúan como media partner del festival.
El punto culminante será la presentación de Koljós el sábado en el Malba, la cual se agotó “en un suspiro”, según los organizadores. La demanda fue tal que la fila para asistir a la charla en la Facultad de Derecho de la UBA se anticipó al horario previsto, y se espera que el público llegue con horas de antelación.
Viste pantalón oscuro, remera de algodón y un saco liviano; sin embargo, tuvo que comprar una campera al llegar porque la temperatura de Buenos Aires lo sorprendió. A pesar del clima, el autor se mostró relajado, dispuesto a ser retratado y a responder preguntas con la gentileza que le caracteriza.
En la entrevista con Clarín, Carrère recordó que su madre, Hélène Carrère d’Encausse, falleció a comienzos de agosto de 2023. La historiadora, una de las principales sovietólogas europeas, había sido presentada durante años como la madre del escritor. “Mi madre me enseñó a ver a Rusia como un imperio de la mentira”, afirmó el autor, una frase que resume el eje central de Koljós.
El libro, publicado por Anagrama, explora la vida de la familia a lo largo del siglo XX, siguiendo la transformación de Rusia hasta la actualidad bajo Vladimir Putin. Carrère explicó que la obra comienza con el funeral de Estado de su madre y que, al vaciar la casa familiar, se vio confrontado con la imposibilidad de conocer a sus progenitores en su totalidad. “ Conocía mejor a mi madre que a mi padre”, confesó, señalando que la figura pública de su madre facilitó una relación más directa, mientras que su padre, Louis Édouard Carrère, permanecía más en la sombra.
Aunque la crítica ha señalado a Koljós como la historia de Hélène, el autor subrayó la creciente presencia de dos figuras masculinas: su padre y su tío Nicolás Zourabichvili. “Al llegar al final del libro sentí que había sacado a la luz a mi padre, algo que siempre había evitado”, explicó, describiendo la satisfacción de revelar los expedientes que su padre había organizado meticulosamente. En cuanto a su tío, Carrère recordó que ya había escrito sobre él en Una novela rusa, y que su presencia en Koljós resultó más familiar.
Los documentos familiares fueron otro punto de la conversación. El escritor describió cinco expedientes voluminosos que su padre había conservado con una caligrafía cuidadosa, combinando notas genealógicas, fotos y recuerdos de la infancia. Por su parte, los escritos de su tío, aunque destinados a la familia, mostraron una narrativa clara que, según Carrère, “debería ser un modelo para que cada generación registre su historia”.
Con la agenda completa y la expectación del público, Carrère se prepara para cerrar su visita el domingo. La combinación de una presentación agotada, la presencia de la prensa argentina y la profundidad de Koljós promete generar un debate amplio sobre la memoria familiar y la interpretación de la historia rusa en la literatura contemporánea.





