Estafadores piden código de verificación en videollamada por WhatsApp
Una vendedora de auto en Mercado Libre recibió una llamada que terminó en intento de hackear su cuenta de WhatsApp mediante una videollamada y la solicitud de un código de seguridad. La experiencia, que la usuaria compartió en Instagram, muestra cómo los delincuentes usan excusas de discapacidad y supuesta incompatibilidad de dispositivos para engañar a compradores y vendedores.
La historia comenzó cuando una mujer publicó un automóvil en la plataforma de compraventa Mercado Libre. Un hombre contactó a la vendedora alegando que, por una discapacidad, no podía desplazarse para ver el vehículo. Según su relato, su esposa iría sola a inspeccionarlo, pero él quería hacer una videollamada previa para “conocer” a la gente que recibiría a su esposa.
Durante la conversación, el interlocutor afirmó que la vendedora usaba un iPhone mientras él tenía un teléfono Xiaomi, y que esa diferencia impedía una videollamada “normal”. Propuso, entonces, activar la función de compartir pantalla desde la parte inferior de la aplicación de WhatsApp. La mujer rechazó la indicación, pero el supuesto comprador cambió de argumento y dijo que él podía “resolver el inconveniente”.
En ese momento le solicitó el código que había recibido en su teléfono: “Para sincronizar las cámaras, pásame el código que te llegó”. La petición buscaba el número de verificación que WhatsApp envía cuando se intenta registrar una cuenta en otro dispositivo. Con ese dato, el estafador podría tomar el control de la cuenta, bloquear al titular y usar el perfil para solicitar dinero a familiares, amigos y contactos.
La vendedora identificó rápidamente la maniobra como un intento de fraude y terminó la conversación, diciendo: “Es vieja esa, amigo”. Luego bloqueó al número y alertó a otras personas a través de un video publicado en Instagram.
El método descrito combina dos tácticas habituales en estafas por WhatsApp: generar confianza mediante una historia personal (discapacidad, necesidad de acompañamiento) y crear urgencia con una supuesta incompatibilidad técnica. Al pedir compartir pantalla, el estafador busca observar en tiempo real la notificación que contiene el código de verificación. Si la víctima lo muestra, el delincuente puede usarlo para registrar la cuenta en otro teléfono, quedando sin acceso la persona original.
WhatsApp advierte que su servicio es gratuito y que nunca solicita pagos ni datos confidenciales a través de la aplicación. La empresa también indica que basta con conocer un número de teléfono para iniciar una conversación, lo que abre la puerta a fraudes que persiguen datos personales, información bancaria o dinero.
Los usuarios deben estar atentos a señales de alerta: errores de ortografía, redacción forzada o traducciones automáticas suelen acompañar mensajes fraudulentos. Además, cualquier solicitud de códigos de seguridad, datos bancarios o transferencias debe considerarse sospechosa. En caso de duda, se recomienda confirmar la identidad del contacto mediante una llamada telefónica u otro canal independiente, no compartir pantalla con desconocidos y bloquear y reportar el número dentro de la aplicación.
La experiencia compartida por la vendedora muestra que, aunque la intención inicial era vender un auto, el riesgo de ser víctima de un hackeo de WhatsApp está presente en cualquier interacción digital. Mantener la cautela y seguir las recomendaciones de seguridad de la plataforma son pasos clave para evitar que los estafadores logren acceder a cuentas y extorsionar a los contactos de la víctima.





