Expertos analizan pintura que podría revelar amante de San Martín
Una obra atribuida a Adolphe d’Hastrel, donada por el psicoanalista Horacio Amigorena, está siendo sometida a pericias técnicas en el Palacio Errázuriz. Historiadores consultados debaten si la joven que aparece al lado del retrato del Libertador representa una amante desconocida o una admiradora.
El cuadro que muestra a una joven sentada frente a un escritorio, con el retrato del general José de San Martín colgado en la pared, llegó a Buenos Aires tras ser donado por el psicoanalista argentino Horacio Amigorena desde París. Amigorena lo conservó durante años en su buhardilla del barrio parisino de Le Marais, donde lo halló cerca de la Place du Châtelet.
Desde la llegada de la obra, las autoridades culturales iniciaron una serie de análisis de laboratorio para determinar su autenticidad, datar los pigmentos y confirmar el origen de la tela. Hugo Pontoriero, director del Museo Nacional de Arte Decorativo, informó que se está comenzando la investigación sobre la materialidad del cuadro y que se consultarán los registros documentales e iconográficos de la familia Beccar Varela y de otras instituciones que poseen obras equivalentes de d’Hastrel.
Mientras se realizan los estudios técnicos, la pintura se exhibe en un atril en la antecámara principal del Palacio Errázuriz. El destino definitivo del óleo será el nuevo dormitorio de Josefina de Alvear, que se encuentra en proceso de restauración.
El propio donante, Amigorena, sostuvo que la obra documenta un “rapport de boudoir”, una relación íntima de alcoba, y que revela “una dimensión afectiva secreta de la vida de San Martín”. En su hipótesis, el vínculo entre el pintor y el general se habría mediado por el periodista y escritor Florencio Varela, quien compartía con d’Hastrel un temprano interés por la fotografía y la litografía. Amigorena se preguntó si, a través de Varela, San Martín habría encargado a d’Hastrel un cuadro para engalanar la alcoba de sus últimos amores.
Los historiadores consultados para la nota de Clarín piden cautela ante esa conjetura. Felipe Pigna descartó la existencia de constancias documentales que acrediten una amante francesa del Libertador, señalando que “la verdad es que es un misterio, no se conocen datos de amantes o amores de San Martín en Francia”. Para él, la presencia del retrato en la habitación podría responder a una devoción cívica o intelectual, y la joven del cuadro “podría haber sido una admiradora del Libertador”.
Por su parte, el historiador y médico psicoanalista Pacho O’Donnell recordó que San Martín mantuvo relaciones documentadas en América, como la unión con Rosa Campusano durante su estancia en Perú, o su matrimonio breve con Remedios de Escalada. O’Donnell describió a Campusano como hija natural de un aristócrata, amiga de Manuela Sáenz, y señaló que la relación con ella fue pública y reconocida. En contraste, el historiador indicó que “no se le conocen mujeres durante su exilio en Francia”, aunque no descarta la posibilidad de que existieran.
O’Donnell también rememoró otras relaciones del prócer: Pepa “la Gaditana” en España, la viuda mexicana María Josefa Morales en Mendoza, y la criada Jesusa, a quien describió como “bellísima” y con quien habría tenido un hijo. Además, mencionó un breve paso por Guayaquil, donde habría conocido a Carmen Mirón, vínculo que habría dado origen a Joaquín Miguel de San Martín.
En síntesis, la obra de d’Hastrel abre una nueva línea de investigación sobre la vida íntima del Libertador, pero los expertos coinciden en que, hasta que los análisis técnicos concluyan y se encuentren documentos que respalden la hipótesis, la identidad de la joven y la posible existencia de un romance clandestino permanecen en el terreno de la especulación.






