Falleció Ricardo Soulé, pionero del rock en español con “La Biblia”
El músico, que a los 17 años escribió “Presente (El momento en que estás)”, murió a los 76 años. Su obra, desde la canción que marcó a varias generaciones hasta la ópera rock “La Biblia según Vox Dei”, sigue influyendo en la cultura popular argentina.
Ricardo Soulé falleció este viernes a los 76 años, dejando un legado que se extiende más allá de sus canciones. A los 17 años, mientras estudiaba en el Nacional de Quilmes, compuso “Presente (El momento en que estás)”, una pieza que, lejos de ser una balada de desamor, reflexiona sobre la impermanencia: “Todo concluye al fin, nada puede escapar / Todo tiene un final, todo termina”. La canción se convirtió en un himno generacional y sigue presente en la conciencia colectiva.
En los años sesenta, el rock argentino aún cantaba en inglés, una práctica que Soulé describió como “cualquier delirio”. El punto de inflexión llegó en el Teatro Payró, cuando Luis Alberto Spinetta le preguntó por qué seguir una moda que relegaba el idioma propio. Soulé aceptó la crítica y, junto a su banda Mach 4 (más tarde Vox Dei), empezó a escribir en castellano, un cambio que obligó a los músicos a responsabilizarse del contenido de sus letras.
Con 20 años, Soulé lideró la creación de “La Biblia según Vox Dei”, la primera ópera rock en español. El proyecto surgió en medio de la dictadura militar y bajo la vigilancia de la Iglesia Católica. El Arzobispado, representado por el monseñor Emilio Grasselli, revisó las letras y, en lugar de censurarlas, las aprobó, calificándolas de “silogismo que explicó a Dios en tres horas”. El álbum incluyó más de 150 horas de grabación, una orquesta de cámara de 25 cuerdas, flautas traversas y un coro femenino de 16 voces, una producción sin precedentes en la industria fonográfica local.
A pesar del contexto adverso, “La Biblia” se lanzó en 1971, antes que los álbumes de “Jesus Christ Superstar” y de Tommy de The Who en español. Su ambición técnica y conceptual sentó un precedente para la música de la región, aunque la historia tardó en reconocer su importancia. En 1980, Vox Dei trabajó en “El Cid Campeador según Vox Dei”, una obra conceptual que Polydor rechazó por considerarla “demasiado compleja”. La negativa provocó la disolución temporal de la banda. Soulé continuó la obra en solitario, grabando “Romances de Gesta” en Estados Unidos en 1982; el álbum quedó eclipsado por la Guerra de las Malvinas y nunca alcanzó una difusión amplia.
La figura del Cid, caballero desterrado que mantenía su propio código de honor, simbolizaba para Soulé la postura del artista frente a los imperativos comerciales. Esa visión se reflejó en otros proyectos, como el experimento “Osadía” (1991), donde sustituyó la instrumentación eléctrica por un cuarteto de cuerdas clásicas en Madrid, explorando una fusión entre rock y música de cámara.
Formado en violín desde los seis años y graduado del Conservatorio Santa Cecilia, Soulé trasladó su técnica clásica a la guitarra eléctrica. Según el músico Emilio del Guercio, su educación influyó en el fraseo largo, el vibrato expresivo y la forma de colocar las manos en el diapasón, diferenciándolo de los patrones de blues predominantes. En sus últimos años prefirió instrumentos hechos por luthiers independientes, buscando maderas y tonos que se ajustaran a su sensibilidad artística.
La muerte de Ricardo Soulé obliga a revalorizar una trayectoria marcada por la búsqueda constante de nuevos lenguajes y la resistencia a la comercialización fácil. Desde “Presente”, canción que sigue resonando en radios y playlists, hasta la audaz “Biblia”, su aporte constituye una pieza clave del canon cultural argentino del último medio siglo. Su influencia se percibe en generaciones de músicos que, como él, optaron por cantar en español y abordar temáticas profundas, manteniendo viva la idea de que el rock puede ser, también, una forma de reflexión y de arte.





