Gestante subrogada cuenta que la encerraron en una habitación mientras firmaba
Belén Arnedo, madre soltera de tres hijos, dio a luz a Piero en 2024 tras una subrogación que la dejó recluida en una sala del hospital y sin acceso a sus redes. Ahora enfrenta demandas de los padres y mantiene una cuenta oculta para seguir al niño.
Belén Arnedo, de 34 años, trabaja como conductor de Uber y cría sola a sus tres hijos. El 30 de septiembre de 2024 dio a luz a Piero, el bebé que gestó por subrogación para una pareja que la contactó a través de Facebook. Según su relato, al llegar a la clínica la mantuvieron “encerrada en la parte trasera de una habitación presidencial” mientras le entregaban papeles para firmar. En ese momento la tenían aislada, sin posibilidad de comunicarse.
El bebé estuvo diez minutos en neonatología antes de que el padre biológico lo tomara, lo colocara en un “huevito” y se marchara corriendo. Legalmente, Piero figura como hijo de Belén, pero ella no volvió a verlo. Los padres la demandaron para borrarla de la filiación; ella, a su vez, inició una demanda penal y otra civil contra ellos.
Belén describe su rol como “la gestante incorrecta o rebelde”. Cada año, al cumplir Piero dos años, planea volver a la puerta de la maternidad de la avenida Pueyrredón, el único lugar donde lo sostuvo en brazos. Para seguir al niño en redes, creó una cuenta secundaria de Instagram, ya que el padre la bloqueó en todas sus plataformas. Desde allí ve fotos de Piero publicadas por terceros, entre ellas un montaje de estilo ochentero y una imagen del recién nacido en la clínica.
La gestación fue la cuarta cesárea de Belén. El acuerdo con la pareja no se formalizó como contrato, sino como un consentimiento informado al que añadieron un apéndice con los pagos: 120 000 pesos mensuales durante los primeros tres meses, 150 000 los siguientes tres y 180 000 en los últimos tres. Aunque le prometieron ayuda para mudarse, nada quedó por escrito y ella solicitó su propio abogado, a lo que le respondieron que el abogado de los padres “nunca le iba a hacer nada malo”.
El proceso de subrogación se inició en 2020, cuando un amigo le habló de sus problemas de fertilidad. Tras dos transferencias embrionarias fallidas durante la pandemia, el tercer embrión lo implantó la esposa del amigo, quien quedó embarazada a los 47 años. Belén fue la niñera del bebé durante su primer año. En 2022, después de una separación violenta y de perder su empleo en un local de Palermo, encontró en Facebook una publicación que describía al “Tinder de las gestantes”. Respondió a un anuncio de “buscamos gestante” y, tras una breve entrevista por WhatsApp, se reunió con la pareja en un bar.
Durante el embarazo, Belén tuvo que someterse a una biopsia de útero con sedación total y a una histerosalpingografía con yodo, procedimientos que describió como dolorosísimos. Además, perdió el trabajo que tenía como camarera de piso en una clínica de Belgrano, y los padres le retiraron el chofer que le habían asignado para los traslados a la clínica. A pesar de esas dificultades, la pareja le aseguró que “la bancaban”.
Belén creció en hogares de menores y en la calle, fue adoptada y encontró a su madre biológica a los 28 años. Lleva un tatuaje en el pecho con la palabra “audaz”, que, según ella, refleja la intención de ofrecer a otro bebé lo que a ella le faltó. Su historia pone de relieve los





