Hijos de represores cuentan su culpa en el documental “Desobediente”
El nuevo filme sigue a Analía Kalinec y a otras personas que descubrieron la participación de sus padres en la última dictadura militar. A través de entrevistas y testimonios, el proyecto busca dar voz a quienes viven la carga de la memoria colectiva.
El documental “Desobediente”, estrenado recientemente, se abre con una toma aérea que recorre la Avenida 9 de Julio y se adentra en un departamento donde Analía Kalinec revisa fotografías y recuerdos familiares. Kalinec, nacida en 1979 en Córdoba, relata que su madre, entonces ama de casa, le informó por teléfono en 2005 que su padre estaba preso por motivos políticos. El llamado marcó el inicio de un proceso de descubrimiento que la dejó aislada tras la ruptura con su madre y sus hermanas.
En la película, Kalinec describe a su padre, Eduardo Emilio Kalinec, conocido como “el Doctor K”, como un funcionario policial que participó activamente en la represión durante la dictadura. Según testimonios de sobrevivientes, su accionar fue catalogado como “salvaje”. La revelación de su pasado obligó a Kalinec a confrontar sentimientos de culpa y vergüenza, una experiencia que comparte con otros familiares de represores.
El proyecto surge en 2017 con la creación del colectivo Historias Desobedientes. En ese momento, Kalinec se encontró con los documentalistas Federico Coringrato y Martín Vergara, quienes la invitaron a participar en la película. La producción se mantuvo activa durante los años siguientes, incluso durante la pandemia, y contó con el apoyo del colectivo para organizar encuentros y retroalimentar el relato.
Además de la historia de Kalinec, el documental incluye testimonios de víctimas como Ana María Careaga, secuestrada en 1977 a los dieciséis años y embarazada. Careaga describe los métodos de tortura en el centro clandestino Club Atlético, donde los represores utilizaban agua helada y picana eléctrica. Su relato muestra la crudeza del sistema represivo y la complicidad de los funcionarios involucrados.
Paralelamente al filme, el libro “Desobedientes: familiares de genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia toman la palabra”, publicado por Marea Editorial, reúne escritos de miembros del colectivo. La introducción, escrita por Verónica Estay Stange, docente universitaria nacida en México y descendiente de exiliados chilenos, contextualiza la iniciativa dentro de una perspectiva internacional. Estay Stange señala que la experiencia familiar de sus padres, sobrevivientes de la dictadura de Pinochet, la llevó a investigar la memoria histórica.
El colectivo también incluye a Miguel Arturo Estay Reyno, conocido como “El Fanta”, quien confesó la participación de su tío en la represión y falleció en 2021 tras contraer Covid-19. Su testimonio ilustra la diversidad de roles dentro de las familias de represores y la carga que implica reconocer esos actos.
“Desobediente” no se limita a la Argentina; el documental enlaza historias de hijos de represores de Chile, Paraguay, Uruguay, así como de los “hijos indignos” del franquismo español y del nazismo alemán. Según Kalinec, psicóloga y autora del libro “Llevaré su nombre” (2011), el movimiento ha cobrado fuerza con la expansión del feminismo y la lucha por los derechos humanos, generando una conciencia que atraviesa las cosmovisiones inculcadas en esas familias.
El proyecto, al dar voz a quienes antes permanecían en el silencio, busca contribuir a la construcción de la memoria colectiva y a la reflexión sobre la responsabilidad intergeneracional. Con la difusión del documental y la publicación del libro, los “desobedientes” pretenden abrir un espacio de diálogo que permita reconocer el pasado y enfrentar sus consecuencias en la sociedad actual.



