Iair Horn, secuestrado 498 días, recibe homenaje en la Legislatura
El argentino que pasó casi 500 días bajo control de Hamas fue declarado huésped de honor por la Legislatura porteña, tras su liberación en febrero de 2025. Horn relató cómo logró sobrevivir fingiendo estar muerto y recordó el ataque que lo arrancó de su kibutz en Gaza.
El lunes, Iair Horn se sentó en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, a casi 10 mil kilómetros de los túneles de la Franja de Gaza donde estuvo retenido durante 498 días. El legislador Waldo Wolff leyó la resolución que lo declaraba huésped de honor de la Ciudad; la medida fue aprobada por el 97 % de los legisladores porteños.
Horn, criado en Villa Crespo, escuchó sin interrumpir y luego tomó la palabra, como ha hecho desde su liberación el 15 de febrero de 2025. En su intervención recordó el 7 de octubre de 2023, cuando la alarma del kibutz Nir Oz sonó a las 6:29 de la mañana. Su hermano menor, Eitan, de 38 años, había llegado de visita y dormía en el salón. La alarma, rutina para los residentes, los llevó al cuarto de seguridad, pero esa vez el mensaje interno avisó que terroristas vestidos de uniformes israelíes habían ingresado a la comunidad.
Los atacantes forzaron la puerta del cuarto de seguridad tres veces; en la tercera dispararon, pasando balas entre las piernas de Horn y rozando la cabeza de su hermano. Horn abrió la puerta con las manos en alto y, pese a estar bajo la mirada de varios vehículos y un fusil AK‑47 apuntándole, fue subido a una camioneta y llevado fuera del kibutz. Eitan quedó atrás y, según el relato de Horn, fue capturado más tarde.
Una vez en Gaza, Horn describió que los secuestradores lo subieron a una moto, con otro terrorista delante y otro detrás, gritando “Yadud, yadud” (judío, judío). Durante los 498 días que permaneció bajo tierra, el argentino encontró una forma de no perder la cordura: “Mi truco fue darme por muerto. Ya estaba bajo tierra. En el momento que decido eso, cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día, es ganancia”, explicó en la entrevista que dio a los medios después del acto legislativo.
El relato de Horn incluye también la pérdida de su comunidad. Nir Oz, con unos 400 habitantes, vio desaparecer a uno de cada cuatro residentes, según su padre, Itzik Horn, periodista y educador argentino que emigró a Israel en 2000. De los 240 secuestrados en la zona, 75 provenían de Nir Oz.
Wolff, desde el estrado, recordó la masacre del 7 de octubre y señaló que solo 39 de los 197 países del mundo condenaron a Hamas, añadiendo que “los judíos nunca más nos vamos a subir a los trenes que van a Auschwitz”. El legislador también describió a Argentina como un país de convivencia, pese a reconocer la existencia de antisemitas y la necesidad de una comunicación constante para evitar que la barbaría se naturalice.
Horn justificó su presencia en actos y entrevistas diciendo que lo ve como una responsabilidad personal y familiar. “Tengo una historia para contar y la cuento. Es parte de mi responsabilidad como ser humano, judío y por cómo fui educado también”, afirmó.
El homenaje incluyó la entrega de una camiseta con su nombre y la de su hermano, y la presencia de familiares, amigos y excompañeros de la comunidad judía de Buenos Aires. La jornada buscó no solo reconocer su supervivencia, sino también mantener viva la memoria de los que siguen desaparecidos o muertos en el conflicto.





