Inflación deja de ser la prioridad, según secretario de Finanzas
Federico Furiase declaró que la inflación ya no encabeza la agenda de los argentinos, tras el registro de 1,7 % en agosto, el dato más bajo en 14 meses. Sin embargo, encuestas privadas avisan que los precios podrían volver a subir en septiembre, lo que reabre el debate sobre la estabilidad económica.
El secretario de Finanzas, Federico Furiase, sostuvo en un streaming con Guillermo Laborda que la inflación “pasó a un segundo, tercer plano” en las preocupaciones de la gente. El comentario llegó justo después de que el gobierno anunciara que la variación de precios en agosto se ubicó en 1,7 %, el registro más bajo de los últimos catorce meses y la menor variación mensual desde 2017.
Aun con esa cifra, el panorama para septiembre sigue generándose incertidumbre. La consultora Analytica informó que la inflación subió 0,7 % durante la tercera semana de agosto y que, en promedio, las últimas cuatro semanas acumularon un alza de 2,7 %. Con esos datos, la firma estimó que el índice general podría subir alrededor del 2 % en septiembre, un nivel que el gobierno ya había señalado como superado tras el registro de agosto.
Por su parte, la consultora LCG mostró una suba de 0,6 % en alimentos y bebidas en la misma semana, marcando la segunda semana consecutiva de aumento. En el promedio de las cuatro semanas, la inflación de alimentos alcanzó el 1,8 %, con una aceleración de 0,3 puntos porcentuales respecto a la medición previa. El repunte se explicó en gran parte por los precios de la carne (+1,1 %), verduras (+2,3 %), bebidas (+0,8 %) y panificados (+0,7 %). LCG señaló que las bebidas explicaron el 70 % de la inflación promedio de alimentos en ese período, y que la categoría acumuló un incremento mensual del 9,3 %.
Furiase atribuyó la caída de la inflación al “programa de estabilización”, que, según él, logró reducir rápidamente la velocidad de alza de precios, pasando de un 1 % diario a un 30 % interanual. El funcionario también reconoció que el crecimiento económico se desaceleró: “En 2025 se creció al 4,5 %; hoy la economía está creciendo más cerca del 2 % interanual”. Los datos del INDEC mostraron que la actividad económica aumentó 2,7 % interanual en junio y 0,8 % respecto a mayo, aunque los primeros indicadores sectoriales de julio dieron señales menos favorables, con la construcción cayendo 4,5 % y la industria 4,9 % interanual.
Al comparar el programa actual con experiencias pasadas, Furiase recordó la convertibilidad y el periodo 2002‑2005, argumentando que la política vigente evitó “el trabajo sucio” de esos esquemas. Enumeró una lista de riesgos que, según él, no se materializaron: hiperinflación, default, reestructuración de depósitos en pesos como en 1989 y 2001, corralito y la ruptura de contratos. En su visión, esa estabilidad también impidió un aumento mucho mayor de la pobreza.
En el marco de la revisión del Fondo Monetario Internacional (FMI), el secretario subrayó que todas las metas acordadas están “sobre‑cumplidas”. Destacó especialmente la compra de reservas por parte del Banco Central, que superó la meta inicial de entre 7.000 y 10.000 millones de dólares, alcanzando los 14.000 millones. La recomposición de reservas netas también quedó por encima de los objetivos. “Tenemos un diálogo espectacular y siempre estamos muy bien para poder intercambiar cada variable y seguir monitoreando todas las variables”, concluyó.
En síntesis, mientras el gobierno celebra la caída de la inflación a niveles históricamente bajos, los analistas privados advierten que la presión de precios sigue latente, sobre todo en alimentos y bebidas. La respuesta del Ejecutivo será clave para confirmar si la inflación realmente quedó relegada a un segundo plano o si volverá a ocupar el centro del debate económico en los próximos meses.



