Jóvenes imputados por matar a la madre de un ladrón en Rosario
Facundo Ezequiel Ojeda, 22, y Ulises Ariel Peralta, 18, fueron formalizados por la muerte a tiros de Mirta Graciela Safaroni, 51, el pasado 26 de abril en el barrio Nuevo Alberdi. Los fiscales sostienen que los acusados buscaban al hijo que había robado droga y, al no encontrarlo, dispararon contra su madre. Ambos permanecen bajo prisión preventiva.
El miércoles, la Fiscalía de Rosario presentó la acusación contra Facundo Ezequiel Ojeda y Ulises Ariel Peralta por el homicidio de Mirta Graciela Safaroni, una vecina de 51 años que fue baleada a tiros en su domicilio de la calle Pozos al 2400. Según la denuncia, los dos jóvenes se desplazaron al barrio Nuevo Alberdi con la intención de localizar a un delincuente que, en abril, habría sustraído un ladrillo de droga de un búnker instalado en la zona. El presunto ladrón, identificado como Damián, no estaba presente; en su lugar, los acusados gritaron su nombre desde la puerta de la casa y, al percibir la presencia de la madre de él, abrieron fuego.
Los fiscales Patricio Saldutti y Florencia Vergili relataron que, a las 3.25 h del domingo, Mirta Safaroni se asomó por una ventana al escuchar los gritos. Ojeda y Peralta, armados con una pistola calibre 9 mm, percibieron una sombra y dispararon. Uno de los proyectiles impactó en el abdomen de la mujer, provocándole una hemorragia masiva que la dejó sin vida en el acto. La acusación señala que, antes del hecho, la víctima ya había sido intimidada por la supuesta “estructura” que integraban los dos jóvenes, con el objetivo de obligarla a abandonar su hogar y permitir la instalación de un nuevo búnker de venta de drogas.
Durante la audiencia, el juez Rodrigo Santana dio por formalizada la causa y ordenó la prisión preventiva de Ojeda y Peralta por el plazo legal correspondiente. En la misma diligencia, los fiscales precisaron que, según distintas declaraciones, fue Peralta quien accionó el gatillo mientras Ojeda actuó de conductor.
Además del homicidio, la acusación incluye cargos por amenazas contra otra mujer. La fiscal Vergili informó que, el 20 de septiembre, Peralta llamó desde un número privado al celular de la víctima para intimidarla, mientras que Ojeda la confrontó en persona. Posteriormente, ambos se presentaron en la casa de la joven y, desde la calle, le hicieron señas que indicaban la intención de matarla. Ese episodio condujo a la detención de los dos sospechosos antes de los hechos de abril.
Con la formalización de la causa, los dos jóvenes permanecen bajo la medida de prisión preventiva mientras se adelanta la etapa de instrucción. El caso ha reavivado el debate sobre la violencia vinculada al narcotráfico en la zona norte de Rosario y la actuación de grupos juveniles que se autodenominan “soldaditos”. Las autoridades judiciales continúan investigando los vínculos entre los acusados y la supuesta red de venta de drogas que habría motivado el crimen.





