Jubilada de 67 años encontrada sin vida: ¿robo o femicidio?
Una mujer de 67 años fue hallada muerta en su casa del barrio 7 Jefes, en Santa Fe. La Policía y la Fiscalía investigan si la muerte corresponde a un homicidio durante un robo o a otro móvil, y el caso quedó a cargo de la Brigada de Femicidios. Aún no se conoce la causa exacta y la falta de pruebas visibles deja varias incógnitas.
El domingo una familiar, que no había recibido respuesta a sus mensajes desde el viernes, se presentó en la vivienda situada en la esquina de Pedro Ferré y Laprida, a pocas cuadras de la Costanera Oeste. Al no encontrar a la residente, la mujer llamó al 911 y los efectivos de la Comisaría 3ª y de la Estación Policial Centro se desplazaron al lugar.
Los agentes acordaron preservar el inmueble y, poco después, entregaron la escena a los peritos de la Policía de Investigaciones (PDI). En paralelo, la policía entrevistó a vecinos para intentar localizar testigos que hayan visto o escuchado algo sospechoso. La víctima, identificada solo por sus iniciales M.I.P., fue trasladada a la morgue judicial para que le practiquen la autopsia correspondiente.
El caso quedó bajo la responsabilidad de la Brigada de Femicidios y de la fiscal de la Unidad Fiscal Especial de Violencias de Género, Familiar y Sexual, Vivian Galeano. La decisión de encaminar la investigación a esa unidad plantea la primera pregunta: ¿existen indicios que sugieran violencia de género, o la asignación responde a la simple condición de ser una mujer mayor? Hasta el momento, la fiscalía no ha comunicado una causa preliminar de muerte ni ha confirmado la presencia de signos de violencia física o de robo.
Entre las primeras líneas de investigación se incluye la revisión de cámaras de seguridad en la zona, aunque la fuente no indica si ya se hallaron imágenes útiles. La ausencia de información sobre posibles objetos robados o signos de allanamiento también deja dudas sobre la hipótesis del robo. ¿Se encontró alguna señal de entrada forzada o de objetos faltantes? La falta de esos datos dificulta determinar si la muerte se enmarca dentro de un delito patrimonial o si corresponde a un homicidio con otro móvil.
El contexto reciente de violencia en Santa Fe no pasa desapercibido. La semana anterior, la fiscal Natalia Giordano imputó a un hombre de 34 años por el femicidio de Naiara Coronel, una joven de 20 años que murió tras ser prendida fuego en su domicilio del barrio 12 de Octubre. Ese caso, que involucró un ataque con líquido inflamable y una muerte por falla multiorgánica, subraya la gravedad de los homicidios de género en la ciudad. Además, el Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven informó que entre enero y agosto de 2026 se registraron al menos 173 víctimas fatales de violencia machista en todo el país.
La coincidencia de dos casos de muerte de mujeres en la misma ciudad, a pocos días de distancia, refuerza la necesidad de una investigación transparente y exhaustiva. La comunidad espera respuestas: ¿qué pruebas concretas respaldan la hipótesis del robo? ¿Se ha identificado a algún sospechoso o testigo que haya visto a la víctima antes de su fallecimiento? ¿Qué papel juegan las cámaras de seguridad y por qué aún no se ha divulgado su posible contenido?
Mientras la autopsia avanza y la fiscalía reúne testimonios, la falta de datos claros mantiene la incertidumbre. La asignación a la Brigada de Femicidios sugiere una preocupación por la violencia de género, pero sin una causa de muerte confirmada, la línea entre un posible robo y un homicidio motivado por violencia sigue sin trazarse. La ciudadanía sigue a la espera de que las autoridades publiquen los resultados preliminares y, sobre todo, de que se esclarezca si la muerte de M.I.P. es otro caso más de la alarmante ola de violencia contra las mujeres en Argentina.



