Juez procesa a cuatro internos por estafar usando nombre de Horacio Rosatti
El juez federal Julián Ercolini ordenó prisión preventiva a cuatro reclusos de Jujuy acusados de armar una red que utilizaba la imagen y el cargo del presidente de la Corte Suprema para cobrar falsas fianzas. La investigación reveló el uso de celulares ocultos, cuentas bancarias y perfiles de WhatsApp con la foto de Rosatti.
El juez federal Julián Ercolini procesó con prisión preventiva a Cristian Mariano Ariel Acho, Sebastián Ariel López, Walter Rodrigo Vargas y Ramón Atilio Ríos, internos del Servicio Penitenciario de Jujuy. Los cuatro son imputados como presuntos coautores de asociación ilícita, estafa, extorsión y usurpación de autoridad.
Según la causa, la organización operó al menos entre noviembre de 2024 y el 30 de octubre de 2025 desde el Establecimiento Penitenciario 7 de Jujuy. Los internos utilizaban celulares ocultos en sus celdas, líneas telefónicas, tarjetas SIM, cuentas bancarias y billeteras virtuales. Crearon perfiles de WhatsApp con la fotografía del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, imágenes del Palacio de Tribunales y referencias a la Corte para dar apariencia oficial a sus mensajes.
A través de esos canales contactaban a familiares de detenidos, ofreciendo supuestas gestiones para conseguir la libertad a cambio de dinero, incluyendo falsas fianzas, cauciones y trámites judiciales. Las cuentas que empleaban se presentaban como pertenecientes al Poder Judicial para recibir los pagos.
La causa se inició el 25 de noviembre de 2024, cuando un hombre llamó al Departamento de Investigaciones Especiales de la Policía Federal Argentina alegando ser “Horacio Rosatti, jefe de la Corte Suprema”. La llamada fue rastreada hasta el penal de Jujuy, lo que dio pie a intervenciones telefónicas y al análisis de líneas y cuentas. La actividad delictiva continuó después de los controles realizados en diciembre de 2024 dentro del establecimiento.
Durante las requisas se incautaron teléfonos celulares, tarjetas SIM y anotaciones con números telefónicos, CBU y datos vinculados a las operaciones. Los internos se alertaban mutuamente cuando se producían controles y buscaban trasladar el dinero a otras cuentas o billeteras virtuales, manteniendo comunicaciones con distintas dependencias policiales del país.
Al ser interrogados, algunos acusados intentaron desvincularse, alegando que los teléfonos eran usados por otros internos. Ercolini subrayó el uso deliberado del nombre, la imagen y el cargo de Rosatti para dar apariencia oficial a los pedidos. Los cuatro procesados cumplían condenas por otros delitos; Acho y Ríos, además, fueron declarados reincidentes.
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