Juicio de Pity Álvarez se suspende otra vez por su estado mental
En la duodécima audiencia del caso por el homicidio de Cristian Díaz, el tribunal volvió a frenar el proceso porque el músico sigue internado y su capacidad para enfrentar el juicio es cuestionada. La defensa celebra la medida; la querella alerta sobre los retrasos y la extraña llamada que Álvarez mantuvo con Moria Casán desde el hospital.
La audiencia número 12 del proceso penal contra “Pity” Álvarez, acusado del homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, se dio a conocer en la puerta del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29 a escasos minutos de las 11 horas. La expectativa era alta: la defensa intentaba conectar al músico de forma virtual desde el Hospital Tornú, donde permanece internado en terapia intermedia. El intento de la semana pasada fracasó tras una crisis nerviosa que le impidió ser trasladado dentro del centro médico.
Lo que sorprendió a la familia de la víctima y a los propios abogados fue la llamada telefónica que Álvarez sostuvo con la actriz Moria Casán desde el mismo hospital. “Si está mal de salud, yo estoy dispuesta a esperar. Pero ¿realmente lo está?” preguntó Verónica Román, madre de una de las hijas de Díaz, a Infobae. La querellante señaló la contradicción: el músico había sido incapaz de conectarse a la audiencia anterior, pero sí pudo conversar por teléfono con la televisión, declarando que estaba “en el mejor momento de mi vida”. La defensa, por su parte, indicó que alguien le habría acercado un celular y que Álvarez “no lo maneja”.
En la entrevista que concedió el martes desde el Tornú, Álvarez relató haber “colapsado” el lunes y describió la experiencia como un “brote psicótico”. Admitió no recordar lo sucedido durante la crisis y, en otro momento, expresó que “me va a explotar la cabeza”. A pesar de esas declaraciones, el Cuerpo Médico Forense había concluido previamente que el acusado estaba en condiciones de comprender los actos procesales y ejercer sus derechos.
Ese pronunciamiento cambió cuando, tras la nueva internación compulsiva ordenada por el Juzgado Civil —inicialmente por 90 días—, el tribunal decidió iniciar un proceso sobre su capacidad ante la Justicia Civil. Los tres jueces acordaron una pericia interdisciplinaria para determinar si, “en sus actuales circunstancias”, Álvarez puede seguir sometido al proceso penal sin que se vulneren sus garantías constitucionales. La medida implica que la audiencia queda nuevamente en pausa, con un plazo de tres días para que las partes propongan peritos y, una vez aceptados, el informe deberá emitirse en los cinco días hábiles siguientes.
La defensa recibió la resolución como un “milagro”. Javier Baños, abogado de Álvarez, agradeció a Dios y reiteró que es “totalmente contradictorio que un paciente tenga dispuesta una internación psiquiátrica y sea sometido a un proceso penal”. Por su parte, la querella, representada por Fernando Burlando, presionó por una pronta conclusión del trámite pericial, advirtiendo que la dilación “incide en la psicología de las víctimas”. La Fiscalía tampoco designó peritos, dejando la evaluación en manos del Cuerpo Médico Forense.
Quedan varias preguntas sin respuesta. ¿Cómo es posible que Álvarez haya hablado por teléfono con Casán mientras el mismo informe médico señalaba su incapacidad para participar en la audiencia? ¿Qué criterios se aplicarán en la pericia interdisciplinaria para equilibrar la necesidad de protección de la salud mental del acusado con el derecho de la víctima a un juicio expedito? Y, sobre todo, ¿cuánto tiempo podrá extenderse la pausa sin que el proceso quede paralizado indefinidamente?
Mientras el tribunal define los peritos —la defensa propuso a Rafael Herrera Milano y Enrique Gallego— la audiencia sigue en suspenso. La expectativa ahora recae en el informe pericial, que determinará si el juicio podrá reanudarse o si la internación de Álvarez seguirá siendo el obstáculo principal para avanzar en el caso.



