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La escritora mexicana rechaza la sororidad romántica en su nuevo libro

Dahlia de la Cerda, autora de “Perras de reserva”, explicó que sus protagonistas son mujeres complejas que no encajan en el mito de la solidaridad automática. En la charla, la cofundadora de Morras help Morras describió cómo el narcotráfico y la precariedad se entretejen en la vida cotidiana que narra.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 26 de septiembre de 2026 - 13:14hs

La escritora mexicana rechaza la sororidad romántica en su nuevo libro

En “Perras de reserva”, la narradora mexicana Dahlia de la Cerda presenta a mujeres comunes que luchan por sobrevivir en contextos de violencia y pobreza. El libro, publicado por la editorial Sexto Piso, reúne relatos como “Perejil y Coca‑Cola”, donde una joven narra en primera persona un aborto y el miedo que lo acompaña, y “Yuliana”, que muestra los hilos del narcotráfico a través de la hija de un capo. Otros cuentos exploran estrategias para subsistir en la escasez.

Durante una charla en México, De la Cerda puntualizó que su intención no era crear heroínas “fuertes” en el sentido estereotípico que la sociedad impone a las mujeres. “A mí me interesaba escribir mujeres que pudieran ser fuertes pero también frágiles, cobardes, violentas, mezquinas, contradictorias, generosas, culeras. Mujeres completas”, afirmó. La autora subrayó que, a diferencia de los personajes masculinos, a las mujeres se les exige constantemente resiliencia y sororidad.

El punto central de su discurso giró en torno a las redes comunitarias entre mujeres. “Cuando las instituciones abandonan a ciertas poblaciones, las redes afectivas muchas veces son lo único que queda”, explicó. Sin embargo, rechazó la visión idealizada de esas redes: “Entre mujeres también hay violencia, competencia, traición, clasismo, racismo. No creo en esa idea medio cursi de que por ser mujeres automáticamente vamos a querernos y cuidarnos”. Para De la Cerda, reconocer esas tensiones es esencial para retratar la realidad de la precariedad.

El narcotráfico, otro eje del libro, no se presenta como un fenómeno aislado. La escritora lo describe como parte integral de la economía, la política y la vida cotidiana mexicana. “Está metido en la economía, en la política, en las instituciones, en los barrios, en las familias, en nuestras conversaciones y hasta en nuestra cultura popular”, señaló. A su modo, cuestiona la narrativa simplista que enfrenta a “monstruos” narcos contra un Estado heroico, mostrando una trama donde la corrupción, la impunidad y la desigualdad se entrelazan.

A pesar de la crudeza de los temas, De la Cerda insiste en que la literatura no debe reducirse a una corresponsalía permanente de la violencia. “En México también cogemos, nos enamoramos, nos reímos, hacemos memes, escuchamos música culera, tenemos chismes, cuidamos animales, vamos a fiestas. Incluso en contextos terribles la vida sigue siendo vida”, afirmó. Esa visión busca equilibrar la representación del dolor con la cotidianidad que persiste.

La obra ha sido traducida a varios idiomas, entre ellos inglés, italiano, francés, alemán, turco, griego, portugués y polaco, lo que indica un interés internacional por la perspectiva mexicana que propone. En la entrevista, la autora también compartió una anécdota del primer cuento: “Me senté en la taza del baño, oriné sobre la prueba de embarazo y esperé el minuto más largo de mi vida. Positivo. Me dio un ataque de pánico y luego una discreta felicidad”. Con esa escena, buscó desmitificar la dramatización típica de los embarazos no deseados y acercar al lector a la vulnerabilidad de sus personajes.

De la Cerda, cofundadora y codirectora de la organización feminista Morras help Morras, explicó que su objetivo es mostrar la diversidad de experiencias femeninas sin pretender una universalidad. “No existe una experiencia universal de ser mujer. Ser mujer no significa lo mismo si sos rica o pobre, si estudiaste una carrera o apenas terminaste la primaria, si sos blanca o racializada, si vivís en el centro de la ciudad o en la periferia”, sostuvo. Aun así, reconoce que ciertas estructuras —violencia de género, precariedad, mandatos sobre la maternidad, aborto— atraviesan esas diferencias y conectan a sus protagonistas.

Al final, la escritora admitió que parte de sus personajes lleva “un chingo” de su propia vida, aunque sin que sea una autobiografía literal. “No necesariamente en el sentido autobiográfico de que todo lo que les pasa me pasó a mí”, aclaró. Con “Perras de reserva”, Dahlia de la Cerda ofrece una mirada cruda y sin adornos de la vida de mujeres que, pese a la violencia que las rodea, siguen construyendo sus propias formas de resistencia y comunidad.

Publicado el 26 de septiembre de 2026 - 13:14hs

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