Ladrón de 25 años muere tras ser embestido por su víctima
En Lomas del Millón, un hombre de 61 años aceleró contra uno de los tres asaltantes que intentaban robarle el auto y lo mató en el acto. Las imágenes de una cámara de seguridad permitieron a la Policía identificar la Volkswagen Suran utilizada y detener a un cómplice de 27 años; siguen buscándose los demás integrantes de la banda.
El jueves por la noche, en la zona de la calle Cabral al 2300, Lomas del Millón, un conductor de 61 años, Daniel Alfredo T., estaba a punto de salir con su auto cuando tres individuos armados, desplazándose en una Volkswagen Suran, lo emboscaron con el objetivo de robarle el vehículo. Según el registro de una cámara de seguridad, el asalto quedó captado en su totalidad.
Lejos de detenerse, el conductor encendió el motor y embistió a uno de los ladrones, Ángel Nahuel Gilardoni, de 25 años. El impacto fue fatal; el joven murió en el lugar. Los demás integrantes de la banda arrastraron el cuerpo, lo cargaron en la Suran y lo llevaron a una casa en Cochabamba al 1800, Villa Madero, donde vivía su madre. Fue ella quien llamó al 911, alegando que su hijo había sido llevado inconsciente y ensangrentado. Al llegar, la policía constató la muerte del sospechoso.
El material fílmico sirvió también para identificar la Suran. El vehículo pertenecía a un joven de 28 años, quien declaró haberlo usado como remís y haberlo alquilado esa noche a un tal Franco, de 27 años. “Nos trajo el auto por la mañana diciendo que había tenido un accidente de tránsito, pero al revisarlo vimos manchas de sangre en el interior”, relató el dueño.
Con esa información, la Unidad Fiscalizada de Investigaciones (UFI) de Homicidios de La Matanza, bajo la dirección de Claudio Fornaro, allanó la vivienda de Franco A. El hombre fue detenido, le secuestraron el celular y la Suran, que quedó incautada para pericias. Además, en la escena de la embestida se halló una pistola Bersa calibre .22, lo que refuerza la acusación de “robo calificado por el uso de armas”.
Franco A. quedó imputado por “robo calificado por el uso de armas y por haber sido cometido en lugar poblado y en banda, en grado de tentativa”. La Policía sigue trabajando para identificar a los otros miembros de la banda, que aún no han sido detenidos.
El caso plantea varias interrogantes. Primero, la decisión del conductor de arremeter con su auto en lugar de intentar una huida o llamar a la policía: ¿se trató de una reacción instintiva o de una medida calculada para evitar el robo? En segundo lugar, la presencia de armas y la violencia del asalto: ¿qué indicios existen de que la banda estaba armada previamente, o se trató de un robo improvisado? Por último, la cadena de alquiler del vehículo para el delito sugiere una red de contactos que aún no se ha desvelado; ¿qué papel juegan los supuestos “remiseros” en la logística de estos asaltos?
Hasta el momento, la investigación se sustenta en la evidencia visual de la cámara, la pistola encontrada y los testimonios del propietario del auto y de la madre del fallecido. La falta de datos sobre lesiones al conductor de 61 años y la ausencia de información sobre los otros dos asaltantes dejan abiertas líneas de indagación que la Policía deberá aclarar.





