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Laudelina Peña culpa a los mayores en el juicio por Loan

En la audiencia del martes, la tía del niño desaparecido rompió el silencio y señaló a tres de los acusados como los únicos que podrían saber qué ocurrió. Su testimonio, cargado de lágrimas y contradicciones, deja abiertas preguntas sobre la versión oficial y la actuación de la investigación.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 8 de septiembre de 2026 - 17:41hs

Laudelia Peña, tía de Loan Danilo Peña, tomó la palabra ante el Tribunal el martes después de que su defensa confirmara la posibilidad de declarar. Con la voz entrecortada y lágrimas visibles, la acusada aseguró que “los únicos que pueden saber qué pasó con Loan son los tres mayores que estaban con él”: Mónica Millapi, Daniel “Fierrito” Ramírez y su propio esposo, Antonio Benítez.

La versión que ofreció la tía del niño plantea varias dudas. Por un lado, afirma no haber visto a los menores desde la casa de su madre, alegando que la distancia le impedía observarlos. Por otro, reconoce haber tomado fotos del almuerzo del 13 de junio de 2024 en la casa de Catalina Peña, donde los niños estuvieron presentes antes de dirigirse al naranjal. La contradicción entre “no ver” y “tener fotos” no se aclaró durante la audiencia.

Durante su relato, Laudelina explicó que acompañó a los niños al naranjal, pero decidió regresar antes a la casa de Catalina porque “estaban las visitas”. No precisó a qué hora volvió ni quién quedó a cargo de los menores en ese momento. La falta de detalle deja sin respuesta la pregunta central: ¿quién supervisó a Loan cuando la tía se retiró?

Otro punto crítico es la mención de la Fundación Dupuy. La acusada dijo que la entidad ofreció ayuda para buscar al niño y que, junto a un hombre con perro (presumiblemente gendarmes), se dirigieron a la zona donde se encontró una zapatilla del menor. No se indicó si la fundación entregó informes, si coordinó con la policía ni cuál fue el resultado de esa búsqueda. La ausencia de información oficial sobre la participación de la fundación dificulta evaluar su rol en la investigación.

El testimonio de la defensa también estuvo marcado por interrupciones. Antonio Benítez, esposo de Laudelina y también imputado, tuvo que ser retirado de la sala por malestar tras la comida, según explicó su abogado Enzo Di Tella. La causa no precisó la naturaleza del malestar ni si influyó en la dinámica de la audiencia.

Tras la declaración de Laudelina, el tribunal escuchó al agente de Prefectura Naval Diego Ramón Solano, encargado del sumario. Solano había liderado la comisión que, el 9 de julio de 2024, se presentó en el hotel Despertar del Iberá para constatar la presencia de los menores. Sin embargo, la audiencia no profundizó en los hallazgos de esa inspección, dejando en el aire la relevancia de esas constataciones para el caso.

El presidente del tribunal, Fermín Amado Ceroleni, recapituló la declaración de la tía para los imputados ausentes, subrayando que ella había señalado a los tres mayores como los únicos testigos potenciales. No se informó si la corte solicitó pruebas adicionales o si se ordenó una nueva diligencia para interrogar a los acusados señalados.

En el transcurso de la audiencia, Laudelina también describió su interacción con su anterior abogado, José Fernández Codazzi, quien la trasladó, junto a su hija, a la Fiscalía de Corrientes y luego a un hotel en la capital. Detalló que una mujer le pidió explicar “lo que estaba por hacer” en relación con una versión de accidente, pero no aclaró qué versión concreta se pretendía presentar. La falta de claridad sobre la estrategia defensiva y los cambios de versión generan incertidumbre sobre la consistencia del relato de la defensa.

Finalmente, la acusada habló de unas supuestas huellas encontradas en una “tranquera” y de la intervención del comisario Maciel y del señor Méndez, quienes habrían orientado la búsqueda. Afirmó que el perro de rastreo había sido detenido por un “eléctrico” y que, por esa razón, la pista se perdió. No se presentó evidencia fotográfica ni pericial que respalde esa afirmación, y la corte no solicitó la presencia del perito que supuestamente había evaluado la zona.

El juicio sigue sin arrojar respuestas claras. La declaración de Laudelina, cargada de emociones y de señalamientos a terceros, deja varias lagunas: la cronología exacta del regreso a la casa, la naturaleza del malestar de Benítez, el papel real de la Fundación Dupuy y la ausencia de pruebas concretas sobre las huellas y el perro de rastreo. Mientras el tribunal continúa el proceso, la pregunta que queda en la sala es si la versión de la tía del niño aportará alguna pista nueva o simplemente reforzará la confusión que ha marcado la investigación desde la desaparición de Loan.

Publicado el 8 de septiembre de 2026 - 17:41hs

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