Lengua argentina conquista Japón. Arancel del 12 % impulsa exportaciones a US$4.200 por tonelada
El subproducto bovino, antes poco valorado, ahora se vende a más de US$4.200 por tonelada en el mercado nipón, gracias a un arancel del 12% frente al 38% de los cortes tradicionales. Expertos señalan que la oportunidad podría traducirse en exportaciones reales a partir del próximo año, una vez habilitadas las plantas sanitarias.
La reciente apertura del mercado japonés a la carne vacuna argentina no solo amplió las posibilidades para los cortes clásicos, sino que puso en primer plano un producto que hasta ahora había quedado relegado: la lengua bovina. En Japón, este subproducto enfrenta un arancel de importación del 12%, muy por debajo del 38% que grava a la carne vacuna en general, lo que lo convierte en una pieza atractiva para los exportadores.
Según el consultor ganadero Víctor Tonelli, la diferencia arancelaria abre una ventana para colocar un producto que alcanza precios superiores en el destino nipón y, a su vez, mejora el aprovechamiento económico de la res. “La lengua vacuna tiene una fuerte tradición gastronómica en Japón a través del gyūtan, una preparación a la parrilla que nació en Sendai en 1948”, explicó Tonelli. El restaurante Aji Tasuke, fundado por Keishiro Sano, sigue ofreciendo el plato como especialidad y, con la expansión del tren bala Tohoku Shinkansen, la demanda se ha disparado. Hoy en Sendai operan alrededor de un centenar de locales que sirven la lengua en rodajas, condimentada y asada, acompañada de arroz y sopa.
Los datos de Tonelli muestran que, hasta agosto, Argentina exportó 58.500 toneladas de menudencias por un valor total de US$27,5 millones. De ese volumen, la lengua representó el 7,5 % de las toneladas, pero alcanzó el 14,5 % del valor, con un precio promedio de US$4.206 por tonelada. En contraste, Uruguay, que también envía lengua a Japón, la vende a US$11.000 por tonelada, un 260 % más que el promedio argentino. La diferencia de precios subraya el potencial que la apertura japonesa podría ofrecer a los exportadores argentinos.
Daniel Urcia, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra) y directivo del Ipcva, reconoce la oportunidad, pero advierte que los negocios concretos empezarán “recién a partir del año que viene”. El proceso sanitario y la habilitación de plantas son pasos clave. Urcia señaló que, mientras el reconocimiento de Senasa es esencial, las plantas ya habilitadas para exportar a la Unión Europea podrían estar en condiciones de acceder a Japón, ya que los parámetros sanitarios son similares.
Hasta ahora, el acceso japonés estaba limitado a la Patagonia, donde solo el frigorífico Fridevi SA cuenta con la habilitación necesaria. Esa restricción reducía las posibilidades comerciales, pues la producción patagónica no se adapta a los requerimientos específicos del mercado nipón. Con la nueva apertura, el escenario cambia: el resto del país podrá participar, ampliando la oferta de lengua y otros subproductos.
Urcia describió la lógica del sector como un “Tetris” donde cada pieza del animal debe ubicarse en el mercado que mejor la remunere. La lengua, al combinar un arancel bajo y una alta valoración gastronómica, se presenta como la pieza con mayor potencial. Una vez habilitadas las plantas, la industria podrá reunir volumen suficiente para ofrecer contenedores de lengua a Japón, creando una oferta específica para ese destino.
Sin embargo, el dirigente también recordó que, aunque la lengua alcance precios elevados, su impacto sobre el valor total de la res es limitado. “Es parecido a ver que la tonelada de la Hilton toca los US$23.000; es fantástico, pero representa solo el 3 % del animal”, explicó.
En resumen, la lengua bovina argentina está lista para pasar de ser un subproducto poco explotado a una mercancía con demanda consolidada en Japón. La combinación de un arancel favorable, precios superiores y una tradición culinaria arraigada podría traducirse en nuevas oportunidades de exportación, siempre que se superen los obstáculos sanitarios y logísticos que aún persisten.





