Más de 100 expositores llenaron el Ecoparque con la Fiera del Libro
La Cámara Argentina del Libro organizó la primera edición de la Fiera del Libro en el Ecoparque, a pesar de la lluvia del sábado. Cientos de lectores se agolparon bajo gazebos y actividades gratuitas, mientras el parque, que ya no funciona como zoológico, volvió a latir con la lectura.
El Ecoparque de la Ciudad de Buenos Aires se transformó este fin de semana en un recinto de literatura. Organizada por la Cámara Argentina del Libro, la Fiera del Libro se instaló en el amplio espacio público que, tras dejar de ser zoológico, sigue recibiendo alrededor de 15.000 visitantes los fines de semana. La iniciativa contó con la participación de 100 expositores pequeños y medianos, entre sellos, librerías y distribuidoras, que montaron sus puestos bajo gazebos distribuidos por todo el parque.
El sábado la lluvia obligó a suspender la actividad durante medio día, pero cuando el sol reapareció la gente se agolpó en el Ecoparque y continuó la “fiera” hasta el domingo. La consigna del evento —disfrutar del libro y la lectura en la naturaleza— se tradujo en una serie de actividades gratuitas: charlas sobre ecología y aves, talleres infantiles y narraciones dirigidas a todo público. Incluso se avistaron aves mientras los asistentes recorrían los puestos.
Juan Pampín, presidente de la Cámara y representante de Editorial Corregidor, calificó la primera edición como “positiva en público y receptividad”. Según el editor, los expositores pequeños y medianos incrementaron en promedio un 27 % el precio de tapa, cifra que se inscribe en un contexto de inflación acumulada estimada en 30 % para el año, con un acumulado parcial del 21 % a agosto de 2026. Varios participantes ya vendieron parte de su stock y la organización espera publicar un balance de resultados la próxima semana.
El público respondió con entusiasmo. El domingo, bajo un cielo despejado, se formó una fila de una cuadra y media para ingresar al parque y recorrer los puestos. Dada la alta circulación cotidiana del Ecoparque, no es posible aislar el número exacto de visitantes que acudieron exclusivamente por la feria, pero la afluencia superó la capacidad habitual del espacio.
Entre los sellos presentes estuvieron Adriana Hidalgo, Ampersand, Arte a Babor, Asunto Impreso, Biblos del Naranjo, Grupo Claridad, Corregidor, Dunken, Eterna Cadencia, Fiordo, Fondo de Cultura Económica, La Brujita de Papel, La Crujía, Limonero, Marea, Océano, Siglo XXI y Waldhuter, entre otros. Cada uno ofreció su catálogo en un entorno que combinó la lectura con la observación de la fauna que aún permanece en el parque, aunque algunos animales fueron trasladados a santuarios por edad o salud.
Pampín subrayó que comprar un libro equivale a adquirir una experiencia que dura horas de lectura, comparándola con la asistencia a un concierto o a una obra de teatro. “Cuando los precios de los tickets se ponen al nivel de los libros, estos ganan porque son inferiores”, afirmó, resaltando la necesidad de visibilidad para el sector editorial en un contexto donde la gente “camina y mira mucho, pero compra poco”.
Con la valoración positiva de los asistentes y la organización, la Cámara ya contempla la posibilidad de nuevas ediciones: una feria infantil y otra dedicada a la ficción latinoamericana para el próximo año. Aún quedan pendientes la selección de espacios públicos, pero la energía generada por la “Fiera” brinda la confianza para proyectar una segunda edición.
El Ecoparque, de acceso gratuito para los residentes de la Ciudad y de costo accesible para los de la zona metropolitana, volvió a ser escenario de encuentro, esta vez entre lectores y la naturaleza, demostrando que la literatura también puede ser una atracción al aire libre.





