Milei califica de disparate la política fiscal de Lula en Nueva York
El presidente argentino lanzó en X un gráfico con déficits brasileños y lo equiparó a la crisis argentina de 2001, justo antes de la Asamblea General de la ONU. La jugada, que no nombra a Lula, reaviva la tensa relación bilateral y deja abiertas varias preguntas sobre la veracidad de los datos proyectados y el objetivo del mensaje.
Javier Milei publicó en su cuenta de X, minutos antes de aterrizar en la ciudad de Nueva York, un mensaje que calificó de “disparate” la política fiscal del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Sin nombrar al presidente brasileño, el libertario acompañó su texto con un gráfico titulado “Brasil – Resultado fiscal”, que muestra la evolución del saldo de las cuentas públicas como porcentaje del Producto Bruto Interno entre 2011 y 2026.
Según el cuadro, todos los años de la serie presentan resultados negativos. Los déficits más profundos aparecen en 2015 (‑9,3 %), 2020 (‑11,6 %) y 2026 (‑9,9 %). Además, el gráfico proyecta déficits de 8,1 % del PBI para 2025 y de 9,9 % para 2026, datos que Milei utilizó para argumentar que Brasil avanza hacia una situación fiscal insostenible.
El mensaje incluye la frase “en 2001 teníamos una situación parecida y ya sabemos cómo terminó… CIAO!”. La referencia a 2001 alude a la crisis argentina que culminó con la caída de la convertibilidad y una profunda recesión. La comparación, sin embargo, carece de matices: la crisis argentina de 2001 fue el resultado de una combinación de deuda externa, fuga de capitales y rigideces cambiarias, mientras que los déficits brasileños reflejan, entre otros factores, el impacto de la pandemia y la política de gasto público. ¿Es justo equiparar dos contextos tan diferentes para descalificar la gestión de Lula?
Milei no aporta fuentes que respalden la proyección de 2025‑2026, más allá de citar a Econométrica y datos del Tesoro y del Banco Central de Brasil. La ausencia de una metodología clara deja abierta la cuestión de cuán confiables son esas cifras futuras. En un momento en que ambos mandatarios se preparan para pronunciar discursos ante la Asamblea General, la publicación parece más un acto de presión política que un análisis técnico.
La reacción diplomática no se hizo esperar. En julio, durante una visita a São Paulo, Milei había calificado a Lula de “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”, provocando la convocatoria de consultas entre los embajadores de ambos países. La reciente publicación en X reaviva esa tensión justo cuando Lula, que busca la reelección en octubre de 2026, se prepara para defender la soberanía brasileña y criticar posibles injerencias estadounidenses.
El contexto de la ONU añade otra capa al conflicto. Milei, que planea presentar su tercer discurso ante la Asamblea, ha anunciado que abordará la soberanía de las Islas Malvinas y que podría agradecer a Donald Trump por su apoyo en esa disputa. Lula, por su parte, tiene previsto un discurso dirigido a Trump para pedirle que no intervenga en la campaña brasileña. La confrontación fiscal, por tanto, se inserta en una agenda más amplia



