Milei persigue la reelección en 2027 pese a la caída de la actividad
El presidente busca ser el primer mandatario no peronista en volver a ganar, aunque los últimos indicadores económicos muestran una reducción del empleo y el aumento de la pobreza. El escenario recuerda al de 2018, cuando el gobierno de Cambiemos también enfrentó una desaceleración al acercarse al final de su mandato.
Javier Milei mantiene la intención de presentarse a la presidencia en 2027 y aspira a convertirse en el primer presidente no peronista en lograr la reelección. La meta se plantea en un contexto donde los últimos datos oficiales indican una caída de la actividad económica y un repunte de la pobreza, según los informes publicados esta semana.
El descenso de la actividad se refleja en el Índice de Actividad Económica (EMAE). En julio de 2018, bajo la gestión de Mauricio Macri, el EMAE registró una caída del 2,7 % interanual. En el mismo mes de 2026, bajo Milei, la variación fue del 1,4 % interanual y un 2,9 % menos respecto al junio desestacionalizado. Estas cifras reactivan las alertas sobre una posible recesión técnica, una situación que el gobierno atribuye a la actividad desestacionalizada y, en tono irónico, a una supuesta “vagancia” durante el Mundial.
El contraste con la gestión de Cambiemos radica en la forma de financiar el déficit. Macri recurrió al endeudamiento externo y al FMI en 2018, lo que dejó un costo social que se sintió cerca de las elecciones. En cambio, la coalición liderada por La Libertad Avanza (LLA) ya había implementado ajustes antes de asumir, según analistas citados por el medio.
En el plano político, el peronismo muestra una debilidad mayor que en 2018. En aquel entonces, la coalición peronista contaba con 15 gobernadores; hoy, el número se reduce a cinco, según un funcionario que participó en la gestión macrista. Además, la inflación galopante y el deterioro de la industria en 2023 dejaron una “emergencia de empleados registrados pobres”, una vulnerabilidad que afecta la base tradicional del peronismo.
Internamente, el oficialismo también enfrenta tensiones. Patricia Bullrich sigue generando fricciones dentro de la coalición, mientras que la hermana del presidente, Karina Milei, se encuentra en medio de un escándalo por supuestas sobrecompras de alimentos, denuncias que el gobierno ha desmentido. La ausencia de Karina Milei en un viaje a Nueva York, que marcó el inicio del fin de Manuel Adorni hace medio año, también ha sido señalada como indicio de distanciamiento interno.
A nivel macro, el riesgo país volvió a superar los 600 puntos, y la caída de la industria y el empleo se acompañan de turbulencias financieras. Estos indicadores, junto con el aumento de la pobreza, explican la pérdida de apoyo de Milei en algunas encuestas, aunque su nivel de intención de voto sigue siendo competitivo.
En suma, la administración de Milei se encuentra en una encrucijada similar a la de Cambiemos en 2018: debe equilibrar la presión por resultados económicos con la necesidad de consolidar su base política antes de los comicios de 2027. La respuesta que dé a estos desafíos definirá si logra romper el histórico predominio peronista o si, como sucedió en 2018, la caída de la actividad económica compromete sus aspiraciones de reelección.



