Milei pospone hasta 2025 la designación de Ariel Lijo
El presidente rechazó avanzar en la elección de los jueces de la Corte Suprema, a pesar de que la Casa Rosada y varios gobernadores ya negociaban el regreso del magistrado federal. La decisión llega en medio de la presión para lograr los dos tercios en el Senado y de otras prioridades legislativas del gobierno libertario.
Javier Milei dio la espalda a la definición sobre la designación de los jueces que deben cubrir las vacantes de la Corte Suprema, adelantando que el proceso se postergará hasta el próximo año. La medida se produce cuando, según fuentes cercanas a las negociaciones, la Casa Rosada y los gobernadores estaban próximos a presentar a Ariel Lijo como candidato al máximo tribunal.
Los interlocutores que siguen la conversación aseguraron a La Política Online que el presidente “no quiere tener este lío ahora”. La frase alude a la dificultad de alcanzar los dos tercios en el Senado, condición indispensable para nombrar a los ministros de la Corte, mientras el bloque peronista liderado por José Mayans controla la cifra mínima para bloquear la votación. En la actualidad, el interbloque de Mayans reúne a 25 senadores, lo que basta para impedir el consenso requerido.
Los gobernadores que se autodenominan dialoguistas siguen impulsando la candidatura de Lijo. Su pliego, que volteó al peronismo en febrero, había sido visto como una pieza clave para equilibrar una Corte que, según el gobierno, está muy inclinada hacia la gestión actual. La designación de Lijo también abriría la puerta a la vocalía de Juicios Originarios, la sección que resuelve los conflictos entre provincias y la Nación y que, bajo la administración de Milei, ha visto un aumento de casos tras la desfinanciación de partidas y fondos específicos por parte de la Casa Rosada.
En su momento, Lijo contó con el respaldo de varios gobernadores y de los senadores que respondían a la influencia de Cristina Kirchner. Aquella bancada llegó a contar con 34 senadores; hoy, la reducción a 25 legisladores del interbloque de Mayans significa que cualquier intento de nombrar a un nuevo magistrado requiere una negociación directa con el bloque peronista, y por ende con la propia Cristina Kirchner. El único atajo, según los analistas que siguen la coyuntura, sería que los gobernadores peronistas logren romper la unidad del bloque, como ocurrió en la aprobación del pliego de Carlos “Coco” Mahiques, cuando 14 de los 25 senadores peronistas se inclinaron a favor de la prórroga del magistrado Juan Bautista Mahiques como camarista de la Casación Penal.
El posible ascenso de Lijo despejaría el camino del ministro de Justicia, Juan José Mahiques, quien sigue aspirando a la Procuración General de la Nación, un cargo que disputa con el propio magistrado. Si Lijo llegara a la Corte, el ministro tendría la vía libre para consolidar su posición interina, que ocupa desde hace una década.
Para la otra vacante del máximo tribunal suena el nombre de la jueza Claudia Sbar, quien está reuniendo apoyos de forma “autogestionada”. Sbar, primera mujer en presidir el Tribunal Superior de Justicia de Tucumán, ingresó al tribunal con el respaldo del exgobernador José Alperovich y, más tarde, con el de Juan Manzur. Actualmente, cuenta con el apoyo del juez Ricardo Lorenzetti.
En resumen, la decisión de Milei de aplazar la designación de Ariel Lijo refleja la complejidad política que rodea los nombramientos judiciales en medio de una agenda legislativa cargada. Mientras tanto, la disputa por la segunda vacante sigue abierta, con la jueza Sbar intentando consolidar una candidatura independiente. La negociación con los senadores del bloque de Mayans será, sin duda, el factor decisivo para cualquier avance en la composición de la Corte Suprema.



