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Monserrat desentierra monedas del siglo XVIII y ajedrez de hueso. Hallazgos revelan sistemas sanitarios coloniales

En la Casa Blaquier, en Monserrat, arqueólogos recuperaron más de 4.000 fragmentos, entre ellos dos macuquinas de 1743 y 1749 y una figura de ajedrez tallada en hueso. Los trabajos también revelaron una letrina, un sumidero y una cisterna que permiten reconstruir los sistemas de agua y desecho de la vivienda colonial.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 11 de octubre de 2026 - 15:31hs

Monserrat desentierra monedas del siglo XVIII y ajedrez de hueso. Hallazgos revelan sistemas sanitarios coloniales

Las excavaciones arqueológicas iniciadas en marzo de 2025 en la Casa Blaquier, ubicada en Defensa 163, barrio de Monserrat, han puesto al descubierto una serie de hallazgos que abarcan varios siglos de historia porteña. Hasta la fecha, el equipo ha recuperado más de 4.000 fragmentos y ha identificado cinco estructuras que corresponden a distintas etapas de ocupación del predio.

Entre los elementos más llamativos se encuentran dos macuquinas, monedas artesanales acuñadas a martillo durante la época colonial. La primera data de 1743 y la segunda de 1749; una de ellas podría haber sido fabricada en Lima o en Potosí, según el análisis preliminar. Estas piezas se hallaron en el estrato asociado al siglo XVIII, periodo en el que la propiedad estaba habitada por Lucía de Herrera, según datos difundidos por el Gobierno de la Ciudad.

Otro hallazgo singular es una pequeña figura de ajedrez tallada en hueso, compuesta por dos piezas encastrables que representan a un soldado. Los especialistas la ubican en el siglo XIX y la relacionan con el estilo de Dieppe, localidad francesa conocida por su trabajo en hueso y marfil. Una hipótesis en estudio vincula la pieza al Regimiento de Pardos y Morenos, unidad formada por soldados negros libertos y mulatos que combatió en la Guerra de la Independencia; la atribución sigue bajo análisis.

Los trabajos también han puesto en relieve la infraestructura sanitaria del inmueble. Se descubrió una letrina de 1,82 m de largo por 1 m de ancho, construida con ladrillos unidos con barro; la excavación alcanzó los seis metros de profundidad y la letrina concentró gran parte del material recuperado en sus dos primeros metros. Un sumidero de mayores dimensiones, formado por hileras de ladrillos y una bóveda, recibía el agua de la cocina. Además, se localizó una cisterna que aún conserva agua y que presenta al menos cinco metros entre el brocal y el nivel actual del líquido; su acceso está limitado por construcciones posteriores que se levantaron sobre ella.

Para mapear estas estructuras sin intervenirlas, la Dirección General de Antropología Urbana, dependiente del Ministerio de Movilidad e Infraestructura, empleó georradar, una tecnología que permite detectar paredes, conductos y otras instalaciones bajo tierra. El objetivo es reconstruir los sistemas de abastecimiento y desecho de agua anteriores a la red corriente.

El conjunto de objetos recuperados incluye mayólica, porcelana, cerámica, vidrio, pipas de caolín, canicas, cuentas, botones y restos óseos de aves y peces. Cada pieza está siendo limpiada, identificada, fotografiada, inventariada y acondicionada para su conservación, y pronto formará parte del acervo arqueológico bajo resguardo del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

La historia del predio se remonta a la fundación de Buenos Aires por Juan de Garay en 1580, cuando el terreno fue adjudicado a Alonso Escobar. Las primeras construcciones, de adobe, madera y paja, ya no se conservan, pero los arqueólogos buscan sus huellas en los niveles más profundos. Durante el siglo XVIII la propiedad estuvo vinculada a la Compañía de Jesús y luego pasó a manos de Herrera y de Esteban Villanueva. En el siglo XIX albergó viviendas, comercios y actividades productivas, y sirvió como residencia multifamiliar para inmigrantes. En 1925 José Blaquier adquirió la casa y la reorganizó como vivienda colectiva con habitaciones independientes y patios. La municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires compró el inmueble y el edificio adyacente, Los Altos de Elorriaga, en 1954; a partir de entonces la casa tuvo usos comerciales y, en la década de 1980, fue ocupada de forma irregular. El Gobierno de la Ciudad la recuperó en julio de 2025, tras casi cuatro décadas de ocupación irregular, y desde entonces los equipos de arqueología y paleontología continúan trabajando para desentrañar los distintos momentos que marcaron la vida en ese lugar.

Los hallazgos permiten no solo conocer los objetos cotidianos de los antiguos habitantes, sino también reconstruir sus prácticas domésticas, patrones de consumo y formas de alimentación. Cada fragmento aporta una pieza al rompecabezas de la evolución urbana de Buenos Aires, y la Casa Blaquier se perfila como un punto clave para entender la transformación de la ciudad desde sus inicios coloniales hasta la era contemporánea.

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Publicado el 11 de octubre de 2026 - 15:31hs

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