Muerte en moto bajo tormenta: ¿realmente la culpa fue un rayo?
Una mujer cayó de su moto en la Ruta Provincial 6, en Corrientes, mientras un intenso temporal azotaba la zona. Testigos policiales aseguran que un relámpago la alcanzó, pero la causa de la muerte sigue sin confirmarse y el fiscal abrió una causa por “muerte por causa dudosa”.
Alrededor de las 10 de la mañana del domingo, una pareja circulaba en moto por la RP 6, a la altura del acceso a Concepción del Yaguareté, cuando una fuerte tormenta de lluvia, truenos y relámpagos se desató sobre la zona. Según los efectivos de la Policía que patrullaban el sector, observaron a los ocupantes del vehículo pasar y, en el mismo instante, una “fuerte luz” descendió sobre la carretera, seguida de un estruendo. Ambos conductores cayeron al suelo.
La mujer, identificada como Karina Giselle Lator, madre de dos niños, resultó sin vida. Su acompañante, Alejandro Fernández, de 34 años, sufrió lesiones de menor consideración y logró mantenerse consciente. Ambos fueron trasladados al hospital local; allí se confirmó el fallecimiento de Lator, mientras Fernández fue derivado al Hospital María Auxiliadora de Saladas para recibir estudios de mayor complejidad.
La hipótesis que manejan los policías es que la caída se produjo por una descarga eléctrica proveniente de un rayo que habría alcanzado la moto. Sin embargo, el personal sanitario que atendió a la víctima no pudo determinar, con la información disponible, si la muerte fue consecuencia directa del fenómeno natural. Por esa razón, el fiscal de Santa Rosa, Daniel Lezcano, abrió una investigación bajo la carátula de “muerte por causa dudosa” y ordenó la realización de una autopsia en la morgue judicial.
La decisión de solicitar la autopsia plantea varias preguntas que aún quedan sin respuesta. ¿Existen registros de la intensidad del rayo o de descargas eléctricas en la zona en ese momento? ¿Se realizó alguna medición del vehículo que pudiera confirmar una descarga directa? La ausencia de datos técnicos deja un vacío que complica la reconstrucción de los hechos.
Asimismo, la narrativa policial se basa en la observación de una “fuerte luz” y el sonido de un estruendo, pero no se menciona si se verificó la presencia de humo, chispas o daños visibles en la moto. La falta de información sobre el estado del vehículo impide saber si la caída pudo deberse a una pérdida de control provocada por la lluvia o por un impacto con algún obstáculo.
El fiscal ha dispuesto una serie de actuaciones para esclarecer lo ocurrido, entre ellas la revisión de los antecedentes meteorológicos y la posible intervención de peritos en fenómenos atmosféricos. Mientras tanto, la familia de la fallecida queda sin una causa clara y con la incertidumbre de que una tragedia pueda haber sido atribuida a un hecho natural sin pruebas concluyentes.
En resumen, el caso abre un debate sobre la rapidez con la que se asignan causas a incidentes bajo condiciones climáticas extremas. La investigación judicial y la autopsia serán determinantes para confirmar o descartar la hipótesis del rayo, y para establecer si, en efecto, la descarga eléctrica fue la responsable directa de la muerte de Karina Giselle Lator.





