Pobreza supera el 31 % en la primera mitad de 2026
El INDEC publicará este jueves los indicadores de indigencia y pobreza del primer semestre, con una proyección que los sitúa por encima del 31 %. El Gobierno, que anticipa una leve mejora a fin de año, atribuye el deterioro a la inflación reciente y señala que la desaceleración de los precios debería revertir la tendencia.
Este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundirá los datos oficiales de pobreza e indigencia correspondientes al primer semestre de 2026. Según cálculos privados, los indicadores habrían subido entre dos y tres puntos porcentuales respecto al segundo semestre de 2025, lo que implicaría que la pobreza superó el 31 % en los últimos seis meses. Esa cifra representa, según la propia estimación, más de un millón y medio de nuevos pobres desde diciembre del año pasado.
El último registro oficial disponible corresponde al segundo semestre de 2025, cuando la tasa de pobreza se ubicó “algo por encima del 28 %”. En ese contexto, el nowcast de julio, elaborado por el economista Martín González‑Rozada de la Universidad Torcuato Di Tella, proyectaba una incidencia del 31,6 %, cifra muy cercana a la que se espera publicar.
Desde la asunción de Javier Milei, los indicadores sociales mostraron una caída pronunciada: la pobreza pasó del 52,9 % en el primer semestre de 2024 al 28,2 % en el segundo semestre de 2025; la indigencia, de 18,1 % a 6,3 % en el mismo periodo. En el núcleo infantil, la pobreza bajó del 67,1 % al 42,3 % y la indigencia del 27,3 % al 9,4 % entre esos dos semestres.
El Gobierno, al que consultó Ámbito, reconoce que la “eventual suba de la pobreza y la indigencia” está vinculada a la “aceleración inflacionaria registrada durante algunos meses”. Sin embargo, asegura que la inflación se desaceleró después de los picos de marzo y abril, y que, de mantenerse esa tendencia, los indicadores sociales “volverán a mostrar una mejora durante el segundo semestre”.
Para respaldar esa expectativa, las fuentes oficiales destacan la continuidad de la asistencia directa a los sectores más vulnerables, en particular a través de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Prestación Alimentar. El Gobierno anunció que mantendrá la cobertura conjunta de ambas prestaciones en un 95 % de la Canasta Básica Alimentaria, lo que se tradujo en aumentos de 645 % en la AUH, 228 % en la Prestación Alimentar y 2 137 % en la Asignación Mil Días para la primera infancia.
A pesar de esas cifras, quedan varias incógnitas. La fuente no precisó cuál será la metodología exacta del INDEC para medir la pobreza en este semestre ni cómo se compararán los resultados con los estimados privados. Tampoco se aclaró si los incrementos en las transferencias sociales serán suficientes para compensar la pérdida de poder adquisitivo que la inflación dejó en los hogares vulnerables. Además, la referencia a la “desaceleración de los precios” carece de datos concretos: no se indica en qué medida la inflación se redujo ni si esa reducción será sostenida.
Otro punto que el informe omite es la evolución de la informalidad laboral y de los ingresos reales, variables que también inciden directamente sobre la capacidad de consumo de los hogares. Sin esa información, la expectativa de una “mejora” en la segunda mitad del año parece más una apuesta política que una proyección basada en evidencia.
En síntesis, los próximos datos del INDEC podrían confirmar una suba de la pobreza que supera el 31 % y que, de concretarse, revertiría los avances logrados en los últimos dos años. El Gobierno, mientras tanto, se mantiene optimista al atribuir la posible reversión a la desaceleración inflacionaria y a la ampliación de las prestaciones sociales, pero deja sin responder preguntas clave sobre la magnitud real de la inflación actual, la efectividad de las transferencias y la consistencia de la metodología estadística que se empleará. Sólo la publicación oficial permitirá medir si la expectativa de mejora es viable o si, por el contrario, la tendencia alcista continuará.



