PRO persigue 150 intendencias para asegurar su futuro en 2027
Con la mirada puesta en la elección presidencial de 2027, el PRO traza una estrategia territorial: triplicar su presencia municipal y cubrir cerca del 80 % del padrón nacional. El plan, liderado por Mauricio Macri y Fernando de Andreis, plantea dudas sobre su viabilidad y sobre el papel del partido en la arena nacional.
Mauricio Macri, arrinconado por la pugna interna entre Javier Milei y Patricia Bullrich, está diseñando una salida que aleje al PRO del protagonismo presidencial y lo enfoque en la arena local. La consigna es clara: antes de volver a disputar la Casa Rosada, el partido necesita consolidarse en las intendencias. Según los cálculos internos, 150 municipios —que concentran alrededor del 80 % del electorado nacional— serían el objetivo para la próxima elección.
En la actualidad el PRO administra alrededor de 50 ciudades. La meta es triplicar esa cifra, lo que implicaría un salto de 13 intendencias en la provincia de Buenos Aires a una presencia mucho más amplia en Córdoba, Mendoza, Santa Fe y La Pampa. Entre los territorios que el partido considera estratégicos están Vicente López, bajo la vicepresidenta nacional del PRO, Soledad Martínez, y varios municipios cordobeses que ya suman una decena de jefes comunales.
El plan se está gestando desde la oficina de Fernando de Andreis, secretario general del PRO, quien junto a referentes regionales y presidentes provinciales está identificando a dirigentes locales, concejales y antiguos candidatos de 2019 y 2023 con “algún grado de competitividad”. No se trata de colocar un candidato único desde el inicio; en varios municipios ya compiten dos o tres aspirantes, y la dirección del partido pretende observar su desempeño antes de definir quién encabezará la boleta.
Esta estrategia territorial surge en un contexto de tensiones internas. El PRO ha visto cómo La Libertad Avanza absorbió parte de su antiguo electorado y cómo figuras como Patricia Bullrich se acercaron al oficialismo. A la par, las negociaciones con la Casa Rosada, encabezadas por de Andreis y Cristian Ritondo, siguen “lejos de un acuerdo electoral”, según declaraciones recientes. La falta de un pacto con el oficialismo refuerza la necesidad de que el PRO construya una base propia desde abajo.
Sin embargo, la apuesta a las intendencias plantea varias interrogantes. Primero, ¿puede el partido realmente cubrir 150 municipios con candidatos que tengan la capacidad de competir contra la fuerza libertaria de Milei y la hegemonía peronista? Segundo, la estrategia asume que en 2027 la mayoría de las provincias no coincidirán la elección de autoridades locales con la presidencial, lo que permitiría “desdoblar” la discusión y aislar la política municipal de la polarización nacional. ¿Es esa hipótesis realista, o simplemente una forma de evadir la falta de una alternativa nacional viable?
Macri intentó ilustrar la lógica del proyecto en un encuentro en Jujuy, donde recordó que su “trabajo más lindo” fue ser alcalde y reiteró la intención de “tener un candidato a intendente en cada ciudad del país”. La declaración subraya la visión de un PRO que se reconstituyese como una “escuela para aprender a gobernar”, pero también deja en evidencia la ausencia de un plan concreto para pasar de la gestión municipal a la gubernamental.
Otro punto crítico es la escasez de recursos y la capacidad organizativa para lanzar campañas simultáneas en tantas localidades. El partido ya reconoce que la relación con los libertarios sigue siendo tensa, pese a que Macri mantiene su respaldo a la política económica de Milei. Esa ambivalencia podría dificultar la consolidación de una red de apoyos locales, especialmente en distritos donde la influencia libertaria está en aumento.
En última instancia, el PRO está apostando a reconstruirse “de abajo hacia arriba”. La pregunta que queda abierta es si esa reconstrucción será suficiente para volver a ser una fuerza nacional o si, al final, el partido terminará absorbido por la estructura oficialista o relegado a la sombra de los libertarios. El tiempo dirá si la estrategia de 150 intendencias logra transformar la debilidad actual en una base sólida para 2027.



