Rodríguez advierte caída del PIB y sin salida para la gestión Milei
El economista Carlos Rodríguez, exviceministro bajo Menem, señaló que el Producto Interno Bruto retrocedió 0,6 % en el segundo trimestre y la actividad volvió a disminuir en julio. En su publicación en X cuestionó la capacidad del gobierno de Javier Milei para revertir la tendencia y pidió una alternativa “amplia y transversal”.
El exviceministro de Economía bajo Carlos Menem, Carlos Rodríguez, lanzó una dura crítica a la gestión de Javier Milei en medio de la campaña electoral. En una publicación en la red social X afirmó que “no veo cómo salir de este fracaso” y advirtió que el Gobierno parece estar consumiendo su propio capital político mientras la economía se debilita.
Rodríguez respaldó su diagnóstico con los últimos indicadores macroeconómicos. Según los datos oficiales, el Producto Interno Bruto cayó 0,6 % en el segundo trimestre respecto del primero, y la actividad económica volvió a retroceder en el mes de julio. El economista describió esos números como “preocupantes” y señaló que, de mantenerse la tendencia, se podrían intensificar la presión cambiaria, la caída de la actividad productiva y el deterioro de las expectativas de los agentes económicos.
El comentario llega cuando las elecciones presidenciales se acercan y la presión sobre el gobierno aumenta. Rodríguez sostuvo que “el Gobierno parece consumir parte de su capital político”, una observación que plantea la cuestión de si la administración de Milei cuenta con la fuerza política suficiente para sostener sus reformas en un contexto de desaceleración.
Más allá de los números, el economista apuntó a un problema estructural: “el cambio que necesita Argentina no puede depender de la obediencia a un líder ni de una visión ideológica cerrada”. En ese sentido, propone una alternativa “amplia y transversal” que mantenga lo que él considera pilares esenciales –equilibrio fiscal, desregulación, mérito, apertura económica y reglas estables–, pero implementados de forma institucional, gradual y sustentable.
La propuesta plantea varios interrogantes. ¿Resulta viable un ajuste fiscal y una mayor desregulación sin el impulso de un liderazgo fuerte, como el que Milei ha intentado consolidar? ¿Puede el país sostener una política de apertura y estabilidad de reglas en medio de una caída del PIB y una actividad que retrocede? Rodríguez también descartó el populismo como solución y advirtió contra “reemplazarlo por la adhesión irrestricta a un nuevo líder”. La crítica sugiere que la respuesta no pasa por un nuevo personaje carismático, sino por instituciones sólidas y ciudadanos “libres y pensantes”.
En la práctica, la idea de una reforma “gradual y sustentable” choca con la velocidad con la que el gobierno ha implementado cambios desde diciembre. La falta de consenso en el Congreso y la resistencia de sectores productivos podrían frenar cualquier intento de estabilizar la economía sin generar nuevas tensiones políticas. Además, la presión cambiaria que Rodríguez menciona ya se percibe en la volatilidad del tipo de cambio, lo que a su vez afecta la inflación y el poder de compra de los argentinos.
La crítica de Rodríguez deja abiertas varias preguntas clave para los votantes y para la propia administración: ¿cómo revertir la caída del PIB sin sacrificar la estabilidad macroeconómica? ¿Qué mecanismos institucionales pueden garantizar una transición ordenada si las reformas actuales se estancan? Y, sobre todo, ¿existe una alternativa política que combine el rigor económico con la inclusión social que el economista describe como “amplia y transversal”?
Mientras tanto, la campaña electoral avanza y la presión sobre Milei se intensifica. La señal de Rodríguez es clara: sin una estrategia que vaya más allá de la figura del presidente y de una visión ideológica rígida, la gestión actual podría seguir enfrentando una espiral descendente que ponga en riesgo tanto la estabilidad financiera como la confianza ciudadana.



