Santiago Peña, destituido por el Senado, es detenido en su casa
Tras la votación unánime que lo sacó del poder, la policía ingresó al domicilio del exmandatario en Asunción y lo puso bajo arresto domiciliario. Mientras tanto, el vicepresidente Pedro Alliana asumió la presidencia y prometió compensar a los ahorristas afectados por el colapso del Ueno Bank.
El Senado destituyó a Santiago Peña por unanimidad, con 44 votos a favor en el juicio político. La medida se produjo después de que Peña presentara su dimisión el jueves, tras perder el respaldo de su propio partido; la renuncia no fue aceptada formalmente y el Senado rechazó la solicitud de su equipo legal de obtener una prórroga para ejercer la defensa.
Con una orden del Ministerio Público, la Policía Nacional ingresó al domicilio de Peña en Asunción. El expresidente permitió el ingreso voluntario y se puso a disposición de los efectos procesales. La orden de detención fue firmada por los fiscales Elena Fiore, Christian Benítez y Silvia González Véster, junto a la agente de la Unidad Especializada en Delitos Informáticos y Lavado de Activos, Ruth Karina Benítez. Además, la detención afecta al expresidente del Banco Central, Carlos Carvallo Spalding.
La cuadra donde está la vivienda quedará cerrada al tránsito y vigilada por efectivos policiales hasta las 11 a.m. del sábado, momento en que Peña será trasladado a la sede del Ministerio Público para prestar declaración.
Al mismo tiempo, Pedro Alliana, vicepresidente de 52 años y figura del ala conservadora, tomó juramento como presidente en el Congreso. Alliana prometió “compensación plena de los afectados por el colapso de Ueno Bank, con preferencias para los menos favorecidos” y declaró: “No quiero ningún tibio a cargo de esta misión. Quiero resultados”. Antonio Barrios, senador del Partido Colorado, quedó definido como nuevo vicepresidente.
La oposición no tardó en reaccionar. La diputada Rocío Vallejo acusó a Peña de “liderar actuaciones que expusieron a ahorristas y pensionistas al desfalco más grande de este país”, señalando una cifra que “va en aumento, 1200 millones de dólares”. Añadió que Peña “sabía que el banco iba a caer”. Ueno Bank, del Grupo Vázquez, tenía 850 millones de dólares en depósitos públicos, incluidos fondos del Instituto de Previsión Social, y atendía a cerca de tres millones de clientes; sus puertas se cerraron el martes.
El viernes, manifestantes se congregaron frente al Congreso exigiendo responsabilidades y una compensación más rápida. María de los Ángeles, vendedora de hierbas, comentó a Reuters que no esperaba “algo así de Peña” y lo calificó de “hombre muy ambicioso”. Esa misma noche, algunos titulares de cuentas comenzaron a recuperar su dinero, según informó la entidad emisora.
Una fuente del gobierno brasileño, citada por Reuters, expresó que Brasil está preocupado por evitar la inestabilidad social en Paraguay y por garantizar que la crisis bancaria se resuelva sin desencadenar disturbios más amplios.
Quedan abiertas varias preguntas: ¿por qué el Senado no aceptó la renuncia de Peña y optó por la destitución? ¿Qué papel jugará la nueva administración en la restitución de los ahorristas? ¿Se esclarecerá la supuesta complicidad del exmandatario en el colapso del Ueno Bank? La respuesta dependerá de los próximos días en la sede del Ministerio Público.
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