Sobrevaluada la “bazuca” de US$75.000 millones: Broda alerta que el Tesoro podría quedarse sin US$22.000 millones
El riesgo país subió 173 puntos en los últimos tres meses, mientras el presidente Milei asegura una “bazuca” de 75.000 millones de dólares. El economista Miguel Ángel Broda cuestiona la magnitud de esos recursos y advierte sobre un posible hueco financiero que el Estado aún no reconoce.
Entre el 7 de julio y el 6 de octubre pasado el riesgo país de Argentina se disparó 173 puntos, hasta 589, nivel que se mantuvo estable tras algunas oscilaciones y cerró el viernes. En el estudio del consultor Miguel Ángel Broda, solo Ucrania, con 190 puntos, registró un aumento mayor. De los quince países analizados, catorce vieron subir su costo crediticio; la única excepción fue Brasil, que redujo sus rendimientos en doce puntos tras la victoria de Flavio Bolsonaro.
Broda señala que, pese al “viento de cola” que representa el petróleo por encima de los 100 USD por barril, el entorno financiero se endureció. El aumento del rendimiento de los bonos del Tesoro de EE. UU. está haciendo que los inversores sean más selectivos y castiguen a la Argentina, que se dirige a un año electoral con un calendario de vencimientos apretado.
En ese contexto, el programa financiero presentado en julio, que no contemplaba un regreso al mercado internacional de deuda, ahora parece menos viable. El plan oficial detalla necesidades en dólares para 2027 de 24.900 millones para el Tesoro, 9.000 millones para el BCRA, 4.100 millones para pagar Bopreales y 4.900 millones para otros compromisos externos. Estas cifras no incluyen ninguna acumulación adicional de reservas internacionales.
El informe de Broda califica “inciertas” varias de las fuentes previstas. El Gobierno suspendió la colocación local de bonos en dólares para evitar tasas superiores al 10 %, los desembolsos de organismos internacionales avanzan más lento de lo esperado y aún falta completar parte del financiamiento garantizado por organismos multilaterales. Por eso, el “canuto financiero” de 3.700 millones de dólares que Luis Caputo proyectó para iniciar 2027 podría reducirse a alrededor de 1.100 millones, según el consultor.
Las posibles brechas son alarmantes. Si en 2027 no se colocan los 5.000 millones previstos en bonos y los desembolsos de organismos se limitan a los 2.400 millones del presupuesto, el faltante del Tesoro podría rondar los 13.000 millones, y acercarse a 22.000 millones al incluir las necesidades del BCRA. Además, la acumulación de reservas netas cayó de 9.800 millones por mes hasta agosto a 7.700 millones a fin de septiembre, encogiendo el colchón de liquidez más de un año antes de las elecciones.
La dolarización privada sigue en aumento: 2.600 millones en agosto y cerca de 20.000 millones desde octubre de 2025, mayormente de flujos y no de stock. La deuda en pesos añade presión: vencimientos de 33,3 billones en noviembre y 36,6 billones en diciembre de este año, y 153,8 billones a lo largo de 2027, con un promedio mensual casi 75 % superior al de 2026. El stock de deuda en pesos del Tesoro y el BCRA creció 73,9 billones en lo que va de 2026, equivalentes a 44.400 millones de dólares, de los cuales 27.400 millones correspondieron a deuda en manos privadas. Si el Tesoro sigue emitiendo a corto plazo con tasas actuales, los montos a rollear podrían promediar 36 billones ya en marzo, complicando futuras licitaciones.
Frente a ese escenario, el presidente Milei afirma que el gobierno tiene “cerrado el financiamiento del sector público hasta fin del año que viene” y que la probabilidad de default es cero. En la misma entrevista, Milei declaró haber acumulado “más de 20.000 millones” de dólares, disponer de 20.000 millones en swaps con EE. UU., otros 20.000 millones en swaps con China y una posición para abrir 15.000 millones en dólares futuros, sumando una “bazuca” de 75.000 millones.
Broda no está de acuerdo. El consultor considera que el gobierno subestima el volumen de pesos que podrían “correr” contra el dólar y sobreestima la capacidad de esa “bazuca”. Dado que la reserva neta ya se está reduciendo y que gran parte del financiamiento externo sigue incierta, la pregunta que queda en el aire es: ¿de dónde saldrá la diferencia entre los 75.000 millones proclamados y la realidad de los flujos de dólares que realmente están disponibles? La respuesta, al menos por ahora, sigue sin estar clara.






