Sotheby’s subastará 12 obras maestras de la Colección Blaquier‑Arrieta por 450 millones
Doce pinturas, entre un Van Gogh y un Cézanne, se exhiben en Londres y emprenden una gira por Asia y Europa antes de llegar a Nueva York, donde se venderán el 18 de noviembre con una estimación total de 450 millones de dólares.
Una de las colecciones privadas más emblemáticas del mundo vuelve a los reflectores. Doce obras, todas de la “Colección Blaquier‑Arrieta”, fueron puestas en exposición este lunes en la sucursal londinense de Sotheby’s, la misma ciudad donde Carlos Pedro Blaquier y Nelly Arrieta las adquirieron en los años setenta. Tras una breve estancia en Londres, el lote iniciará una gira global en octubre, pasando por Taipei, Hong Kong y París, y desembocará en la casa de subastas neoyorquina el 18 de noviembre bajo el título “Legendary. The Blaquier‑Arrieta Collection”.
El conjunto reúne piezas de los grandes maestros del impresionismo y posimpresionismo. Entre los destacados está “Châtaigniers en fleurs” (1890) de Vincent van Gogh, una de las pocas obras del artista que no pertenece a un museo y cuya valoración ronda los 180 millones de dólares. A su lado, “Arlequin” de Paul Cézanne, estimada en 120 millones, constituye una de las dos únicas piezas de la serie tardía del pintor que aún no están en colecciones públicas.
Otros nombres que completan el lote son Pierre‑Auguste Renoir con “En Canot (Jeune fille à la barque)” (estimación de 25‑35 millones), Camille Pissarro con “La Place du Théâtre‑Français…”, valorada entre 30 y 40 millones, y Edgar Degas con el pastel “Avant la course”, cuyo rango de precio está entre 20 y 30 millones. También aparecen obras de Claude Monet, Alfred Sisley, Paul Gauguin, Toulouse‑Lautrec, y dos piezas fauvistas precursoras de André Derain y Maurice de Vlaminck, todas consideradas “piezas de museo” y nunca antes subastadas.
Simon Shaw, asesor principal de arte impresionista y moderno de Sotheby’s, comentó que la colección “no parece una colección privada, parece un pequeño museo, un Musée d’Orsay en miniatura que abre sus puertas por primera vez”. Por su parte, Julian Dawes, vicepresidente y director de arte impresionista y moderno para América en la misma casa, subrayó lo extraordinario que resulta ofrecer juntas dos obras tan icónicas como la de Van Gogh y la de Cézanne.
La familia Blaquier‑Arrieta, que ha viajado casi anualmente a Londres en busca de piezas de alto calibre, decidió exportar la colección en 2019 por motivos de conservación y seguridad. En ese proceso se generó una controversia fiscal: inicialmente se habló de una multa superior a 7 millones de dólares, cifra que la familia rectificó tras dialogar con Clarín, indicando que la sanción nunca se materializó. Los herederos, a través de la licencia de exportación definitiva, pagaron alrededor de 24 millones de dólares en impuestos, parte de los cuales se cubrió con la venta de un óleo de la serie “Los Nenúfares” de Monet.
El lote no incluye los muebles y objetos decorativos europeos que forman parte del patrimonio familiar, los cuales permanecen en un depósito especializado en Luxemburgo desde 2019.
Con una estimación global de 450 millones de dólares, la subasta de noviembre representa uno de los eventos más esperados del mercado del arte en el último semestre. La expectativa es que la “aura de leyenda” que rodea a la colección, alimentada por décadas de reserva y por su reciente puesta en escena, impulse pujas que superen los pronósticos y marque un hito para los coleccionistas y para el propio Sotheby’s.



