Tesla accede al arancel cero; tope de $35.000 abre la puerta a GM y Renault.
El Gobierno elevó a $35.000 el valor máximo FOB para que los autos 100 % eléctricos accedan al arancel cero. La medida, que parece pensada para Tesla, también abre la puerta a GM, Renault y quizá a más fabricantes, aunque aún quedan dudas sobre precios y plazos.
El pasado lunes el Ejecutivo anunció que el límite de valor FOB para que un vehículo eléctrico se beneficie del arancel extrazona del 35 % pasó de los $16.000 que había fijado el programa original a $35.000. Con esa cifra, los modelos de Tesla, que superan ampliamente el umbral anterior, pueden ahora entrar sin pagar el gravamen adicional. La empresa ya cuenta con una oficina en Buenos Aires, dirigida por el CEO Joaquín Lizarralde, y mantiene operaciones de cargadores y un datacenter en el país, además de su presencia en Uruguay.
La medida, sin embargo, no es exclusiva de la marca californiana. Al subir el tope, el Gobierno también habilita a otras automotrices que habían descartado la posibilidad de lanzar eléctricos en Argentina por el peso del arancel. Entre ellas aparecen los fabricantes europeos, japoneses, coreanos y estadounidenses que, según declaraciones oficiales, “pueden calificar por la misma razón que Tesla”. La noticia no detalla si alguna de esas marcas ya firmó acuerdos de importación, lo que deja abierta la cuestión de cuándo llegarían a los concesionarios locales.
En el marco de la nueva política, General Motors mostró en Buenos Aires su SUV Blazer EV y la pickup Silverado importada de México. La presentación, parte de un portafolio renovado, sugiere que GM está evaluando la viabilidad de comercializar esos modelos bajo el nuevo esquema, aunque no confirmó plazos ni precios. La ausencia de información concreta genera incertidumbre: ¿el Blazer EV podrá competir con los precios que exige el mercado argentino, o seguirá siendo un producto de nicho?
Renault, por su parte, volvió a estar en el foco. Tras el lanzamiento de la pickup Niagara en Córdoba, el presidente de Renault Argentina, Pablo Sibilla, indicó que la marca está “pensando traer algún eléctrico” ahora que el valor FOB permite precios competitivos. Señaló que el Renault 5 E‑Tech, lanzado en Europa en noviembre de 2024 y actualmente el modelo eléctrico más vendido del continente, podría ser una opción, pero advirtió que su precio en Europa oscila entre € 25.000 y € 29.000, lo que traducido al mercado local implicaría un costo cercano a los $40.000, muy por encima del límite de $35.000.
El Twingo eléctrico, con un precio europeo de € 19.900, parece más alineado con la nueva regla. Según los cálculos de la empresa, el valor FOB sería aproximadamente un 15 % menor, lo que situaría su precio final entre $25.000 y $28.000. Sibilla explicó que la marca prefiere “elegir poco, pero bien”, evitando una sobrecarga de modelos que compliquen la red de concesionarios. No obstante, la información no aclara si el Twingo ya está en proceso de homologación ni cuándo se esperaría su llegada.
Lo que la nota no menciona es el papel de los fabricantes chinos, que hasta ahora habían escapado al arancel del 35 % gracias a sus costos más bajos y a subsidios externos. ¿Continuarán con esa ventaja o también deberán ajustarse al nuevo tope? La ausencia de datos sobre esas marcas deja un vacío importante, dado que en el mercado local ya compiten varios modelos eléctricos de bajo costo.
Otro punto sin resolver es la infraestructura de carga. Tesla ya cuenta con una red en expansión, pero la llegada de nuevos modelos de GM o Renault requerirá una ampliación de puntos de recarga. El Gobierno no detalló planes complementarios, lo que plantea la pregunta de si la política arancelaria será suficiente para impulsar una verdadera adopción masiva.
En síntesis, la subida del valor FOB a $35.000 abre la puerta a marcas que antes estaban excluidas por el gravamen del 35 %. Sin embargo, la falta de información concreta sobre precios finales, plazos de importación y la integración de la infraestructura necesaria deja a los consumidores y a la industria con más interrogantes que certezas. La expectativa es alta, pero la realidad todavía está por definirse.






