Titan Consortium puede embargar activos argentinos por $390 millones
Una jueza de EE. UU. autorizó al fondo buitre a iniciar embargos contra bienes argentinos a partir del lunes 28 de septiembre. El reclamo proviene de la expropiación de Aerolíneas Argentinas y se suma a una serie de disputas internacionales que ya pesan cientos de millones al erario.
Una sentencia del tribunal de diferendos por inversiones del Banco Mundial (CIADI) obligó a la República Argentina a pagar US $390 millones más intereses por la expropiación de Aerolíneas Argentinas. La jueza Jia Cobb, del distrito de Nueva York, autorizó este lunes a Titan Consortium, el fondo buitre que adquirió la deuda, a iniciar el proceso de embargo de activos argentinos en territorio estadounidense.
La resolución indica que, en los últimos 21 meses, el Estado no ha hecho “ningún intento” de cumplir la orden judicial. Por eso, a partir del 28 de septiembre, Titan podrá presentar pedidos de embargo en los distritos de Nueva York y Washington, aunque la jueza no precisó si los pedidos se harán efectivamente en ambos lugares.
El reclamo de Titan se inscribe en un contexto de múltiples litigios internacionales que afectan la balanza de pagos. El presupuesto para 2027, que ingresó a la Cámara de Diputados la semana pasada, destina US $1.100 millones (aprox. US $1,1 mil millones) para cancelar pagos pendientes ante el CIADI. La medida, anunciada por la Procuración Nacional, busca “mitigar o reducir el impacto” de sentencias como la de Aerolíneas, pero la cifra destinada es apenas una fracción del total de obligaciones que el país enfrenta.
Entre los casos que se suman al de Aerolíneas, destaca la demanda de Burford Capital por la nacionalización de YPF. Tras un revés en los tribunales de Manhattan, el fondo trasladó el reclamo al tribunal del Banco Mundial, donde espera una nueva decisión arbitral. Además, el fondo Webuild persigue US $127 millones por contratos de infraestructura incumplidos, y Saur International reclama US $72 millones. En el ámbito británico, Palladian Partners lleva un reclamo que ya supera los US $1.800 millones por los Cupones de PBI, y también busca registro en la justicia norteamericana.
La acumulación de casos plantea varias interrogantes. Primero, ¿por qué la Argentina no ha intentado cumplir la orden de la jueza en más de un año y medio? La falta de gestiones, pese a la presión de los acreedores internacionales, sugiere una estrategia de “esperar y ver” que podría costar más en intereses y en la capacidad de negociación. Segundo, la asignación presupuestaria de US $1.100 millones parece insuficiente frente a la suma de reclamos que ya supera los US $3 mil millones si se consideran intereses y nuevas demandas. ¿Será realista que el Gobierno cubra esas obligaciones sin afectar otros rubros esenciales?
Otro punto crítico es la disparidad entre las cifras citadas por los medios: el Cronista menciona US $390 millones, mientras que Infobae habla de US $391 millones. Aunque la diferencia es mínima, muestra la necesidad de precisión en la información que circula sobre la deuda externa. Además, la resolución de la jueza permite embargos en EE. UU., pero no detalla si los activos argentinos en esos distritos son suficientes para cubrir el monto reclamado. La falta de claridad sobre la magnitud de los bienes vulnerables deja abierta la pregunta de cuán efectivo será el embargo.
En el plano político, el Gobierno asegura que está “analizando todas las herramientas jurídicas” para mitigar el impacto. Sin embargo, no se han divulgado alternativas concretas, como negociaciones de reestructuración o la posibilidad de acudir a instancias multilaterales para buscar una solución. La ausencia de una estrategia pública concreta alimenta la incertidumbre en los mercados y entre los ciudadanos, que temen que los embargos puedan repercutir en inversiones extranjeras y en la disponibilidad de crédito.
En suma, la autorización a Titan Consortium para embargar activos argentinos abre una nueva fase en una serie de disputas que ya pesan cientos de millones sobre la economía del país. La falta de acción previa, la magnitud de los reclamos y la escasa claridad sobre los recursos disponibles hacen que la situación requiera una respuesta clara y urgente por parte del Estado, antes de que los embargos se traduzcan en pérdidas reales para la nación.



