Tormentas anegan barrios del AMBA. Alerta naranja se mantiene en conurbano y costa.
Lluvias torrenciales, granizo y descargas eléctricas inundaron varios barrios del AMBA este miércoles. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene la alerta naranja para la zona costera y el conurbano, y advierte que el mal tiempo seguirá hasta la noche y podría prolongarse hasta el fin de semana.
El sábado 7 de octubre el AMBA se vio azotado por un fuerte temporal que combinó lluvias intensas en cortos períodos, granizo y actividad eléctrica frecuente. Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la precipitación acumulada en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó los 19,5 mm entre las 11 y las 16 horas, dentro del rango previsto de 20 a 50 mm, aunque la propia entidad admite que esos valores pueden superarse puntualmente.
El impacto se hizo visible en las calles: en El Palomar un camión quedó atrapado en un túnel bajo el nivel del agua; en Caseros una conductora quedó atrapada en una laguna urbana y su auto se incendió, obligando a un vecino a ayudarla a sacarlo. Videos difundidos por la cadena mostraron también inundaciones en Ramos Mejía, Haedo, Ciudadela, San Justo, Pablo Podestá y Morón, entre otras localidades.
A pesar de la gravedad de los hechos, el SMN anunció que ya no rige la alerta naranja en el AMBA, aunque sí mantiene activa la alerta naranja por tormentas en la zona costera desde La Plata hasta San Clemente del Tuyú, el norte de la provincia de Buenos Aires, el AMBA y Chascomús. La contradicción entre la retirada de la alerta para la ciudad y su mantenimiento para la región plantea dudas sobre los criterios de emisión y la coordinación entre autoridades locales y nacionales.
El pronóstico para la noche indica entre un 40 % y un 70 % de probabilidad de tormentas, con lluvias aisladas de hasta un 40 % para la madrugada del jueves y apenas un 10 % en la mañana. En la Ciudad de Buenos Aires, el SMN prevé entre un 70 % y un 100 % de probabilidad de tormentas fuertes en la tarde del miércoles, con la posibilidad de que la inestabilidad se extienda hasta el domingo. Sin embargo, la información sobre recursos de emergencia, planes de evacuación o medidas de mitigación en los barrios más afectados no se ha detallado.
Los residentes de los sectores inundados denuncian la falta de infraestructura adecuada para enfrentar este tipo de eventos. En El Palomar, el túnel bajo el nivel del agua no contaba con sistemas de bombeo que pudieran evitar la acumulación. En Caseros, la falta de desagües funcionales obligó a que el agua se convirtiera en una laguna improvisada, poniendo en riesgo la seguridad de los automovilistas. Estas situaciones reavivan la discusión sobre la inversión en obras de drenaje y la capacidad de los gobiernos locales para responder rápidamente.
Mientras tanto, la temperatura en la capital se mantuvo en 18,8 °C con una humedad del 94 % y una presión de 1004,9 hPa, condiciones que favorecen la persistencia de la inestabilidad atmosférica. El viento soplaba del oeste-noroeste a apenas 4 km/h, lo que no impide la formación de ráfagas intensas según el informe del SMN.
El meteorólogo Fernando Confessore advirtió que, aunque la intensidad de las tormentas disminuirá sobre la Ciudad, el período de inestabilidad será prolongado. La ausencia de una hoja de ruta clara sobre cómo se gestionarán los posibles eventos futuros deja a la población con la sensación de estar a la deriva ante un fenómeno que, según los expertos, se volverá más frecuente con el cambio climático.
En resumen, el temporal dejó un saldo de calles anegadas, vehículos atrapados y una alerta naranja que sigue vigente para gran parte del conurbano. La pregunta que queda sin responder es si las autoridades están preparando una respuesta estructural que vaya más allá de los pronósticos y la mera emisión de alertas. Sin datos concretos sobre planes de mejora de infraestructura y coordinación operativa, la población seguirá pagando el precio de la falta de previsión.





