Trasladan 326 internos de la cárcel de Devoto a Marcos Paz
El 12 de octubre comenzó el traslado de 326 reclusos, entre ellos estudiantes del Centro Universitario Devoto, sin aviso a sus familias ni a la Universidad de Buenos Aires. La medida, acordada entre el Gobierno nacional y la Ciudad de Buenos Aires, pone en duda la continuidad de sus estudios.
El 12 de octubre se iniciaron los traslados de internos desde la cárcel de Villa Devoto al establecimiento penitenciario de Marcos Paz, en cumplimiento de una decisión pactada entre el Gobierno nacional y las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires. En la primera jornada fueron trasladados 326 internos.
Entre los primeros trasladados se encontraban estudiantes universitarios del Centro Universitario Devoto (CUD). Aún con el ciclo lectivo en pleno desarrollo, no se garantizó que pudieran continuar sus estudios en el nuevo establecimiento.
El traslado se realizó de manera inconsulta: no se avisó a las familias ni a los organismos de control, y no se respetaron los acuerdos establecidos con la Universidad de Buenos Aires.
En 1985 la Universidad de Buenos Aires y el Servicio Penitenciario Federal firmaron un convenio que dio origen al Programa UBA XXII. Un año después, en 1986, comenzaron las actividades universitarias en la cárcel de Devoto, creando el CUD. Durante cuatro décadas el programa permitió que numerosos detenidos completaran sus estudios y obtuvieran títulos universitarios, describiéndose como un espacio de libertad y autonomía donde los internos podían identificarse como estudiantes y desarrollar una subjetividad distinta a la impuesta por el sistema carcelario.
El 25 de noviembre de 2019 la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictó sentencia en el caso López y otros vs. Argentina, condenando al Estado por traslados arbitrarios de detenidos a establecimientos situados a enormes distancias de sus familias, abogados y jueces. La Corte señaló que esos procedimientos vulneraron derechos fundamentales y cuestionó la discrecionalidad penitenciaria y la falta de controles judiciales efectivos, recordando que el Servicio Penitenciario Federal no tiene facultades ilimitadas sobre la vida de las personas bajo su custodia.
El programa universitario en Devoto se originó como reconocimiento del derecho a la educación superior para personas privadas de libertad, introduciendo en la cárcel una lógica distinta a la de vigilancia, con libros, clases y discusiones académicas. La interrupción intempestiva del proceso educativo afecta una posibilidad concreta de transformación personal y de reconstrucción de la propia existencia.






