Tribunal de Paz de Colombia corre riesgo de quedar sin fondos
El presidente del tribunal que juzga los crímenes más graves del conflicto interno advirtió que el recorte presupuestario impulsado por el oficialismo podría dejar la Jurisdicción para la Paz “inoperante”. La medida, que aún depende del Congreso, genera dudas sobre la capacidad del organismo para seguir funcionando.
Jorge De la Espriella, al frente del tribunal de paz de Colombia, lanzó una alerta clara: si el Congreso aprueba el recorte millonario que propone el oficialismo, la Jurisdicción para la Paz quedará sin los recursos necesarios para operar. El organismo, creado para investigar y juzgar los crímenes más graves del conflicto interno, depende del presupuesto estatal para mantener su personal, sus investigaciones y la logística de los procesos judiciales.
El recorte que se discute en la Cámara de Representantes no incluye cifras concretas en la información disponible, pero la propia expresión “recorte millonario” sugiere una reducción sustancial. De la Espriella señaló que, sin los fondos, el tribunal no podrá cubrir gastos básicos como salarios, viáticos y la preservación de pruebas, lo que lo dejaría “inoperante”. La advertencia plantea una pregunta esencial: ¿qué se busca con una medida que pone en jaque la única instancia especializada en juzgar los peores delitos del conflicto?
El oficialismo, que lidera la iniciativa de reducción, argumenta la necesidad de ajustar el gasto público. Sin embargo, la falta de detalles sobre el impacto real del recorte deja un vacío. No se especifica qué partidas se verían afectadas ni cómo se compensarán las funciones esenciales del tribunal. La ausencia de una justificación concreta genera incertidumbre sobre la motivación política detrás de la medida.
Mientras el Congreso debate la propuesta, la comunidad de víctimas y organizaciones de derechos humanos expresan su preocupación. Para ellos, la Jurisdicción para la Paz representa una garantía de justicia y reparación. Si el tribunal pierde capacidad operativa, se corre el riesgo de que casos emblemáticos queden sin resolución, lo que podría perpetuar la impunidad y obstaculizar los procesos de reconciliación nacional.
La situación también plantea interrogantes sobre la separación de poderes y la autonomía institucional. ¿Puede el poder legislativo reducir de manera tan drástica el presupuesto de un órgano judicial sin comprometer su independencia? La respuesta dependerá de cómo se argumente la necesidad del recorte y de qué mecanismos de control se activen para salvaguardar la función judicial.
En ausencia de cifras precisas, la única certeza que ofrece la declaración de De la Espriella es la gravedad del escenario: sin fondos, la Jurisdicción para la Paz podría dejar de operar, y con ella, la posibilidad de que los crímenes más atroces del conflicto interno sean juzgados. La decisión del Congreso, que se espera en los próximos días, definirá si el tribunal seguirá cumpliendo su mandato o quedará paralizado por falta de recursos.



