Valencia le dio la vuelta a Boca con hat‑trick de cabeza
Boca perdía 2‑0 contra Racing en los cuartos de la Copa Argentina, pero Enner Valencia entró del banco y, en unos veinte minutos, anotó tres goles de cabeza. El delantero ecuatoriano, de 36 años, recordó que ha atravesado momentos difíciles y describió la hazaña como una de las más inolvidables de su carrera.
El domingo, en el Gigante de Arroyito, Boca Juniors se encontraba 2‑0 abajo frente a Racing Club con poco tiempo restante. El técnico decidió introducir a Enner Valencia, que había llegado al plantel sin asegurar un puesto titular y había esperado varios partidos para volver a jugar. En menos de veinte minutos, el exjugador de la selección ecuatoriana transformó la derrota en una victoria de 3‑1, marcando los tres goles de cabeza que le permitieron a Boca avanzar a semifinales.
Los tres tantos llegaron de forma sucesiva y, según el propio Valencia, fueron “cabezas que no dejaron nada al azar”. El primero abrió el marcador y, tras el segundo, el público ya empezaba a creer en la remontada. El tercer gol, sellado también con un cabezazo, cerró el marcador y desató la euforia de los hinchas en la tribuna. Tras el pitazo final, el delantero, todavía con la adrenalina a flor de piel, declaró: “He pasado momentos difíciles”. Añadió que lo vivido en Rosario estaba entre los episodios “más inolvidables” de su carrera.
La historia de Valencia está marcada por superaciones. Nacido en el pequeño pueblo de Ricaurte, en la provincia de Esmeraldas, su infancia transcurrió entre el trabajo en el campo y la venta de limones para comprar sus primeros botines. Cada viaje de veinte minutos cargando la cosecha hacia el comercio local tenía un objetivo claro: reunir el dinero suficiente para adquirir un par de zapatos de fútbol, que guardaba como un tesoro bajo la cama.
A los 15 años dejó su hogar para buscar oportunidades en torneos regionales y, tras pasar por el club Caribe Junior, se trasladó a Guayaquil. Allí, sin recursos para alquilar una habitación, vivió durante aproximadamente un año dentro del estadio George Capwell, durmiendo en una cama improvisada y enfrentando la rutina de buscar comida y entrenar sin desayunar. “Esa experiencia me hizo más maduro y valorar mucho las cosas”, confesó años después.
Su salto a la primera división llegó en 2010 con Emelec, club con el que se consagró campeón y se convirtió en goleador de la Copa Sudamericana. Posteriormente, la trayectoria lo llevó a México, Inglaterra y a la selección ecuatoriana, donde se convirtió en el máximo artillero histórico. Sin embargo, la vida le presentó nuevos retos: en 2020, mientras jugaba en Fenerbahçe, su hermana Elsy fue secuestrada en Ecuador y permaneció cautiva once días antes de ser rescatada por la policía. Valencia vivió esos días desde Turquía, siguiendo con angustia la noticia que superaba cualquier partido.
En 2024, a los 36 años, llegó a Boca con la necesidad de ponerse al nivel físico de sus compañeros. No fue titular inmediato; tuvo que esperar su oportunidad y, tras quedar fuera del grupo convocado contra San Lorenzo por el cupo de extranjeros, se mantuvo como sexto opción. La charla con Sebastián Villa en el banco, antes de la remontada, marcó el momento de decidirse a cambiar el destino del partido.
Con el hat‑trick, Valencia no solo devolvió la esperanza a Boca en la Copa Argentina, sino que también reafirmó una trayectoria construida entre golpes y retornos. La semifinal ahora espera a los xeneizes, mientras el delantero ecuatoriano suma otro capítulo de resiliencia a su ya extensa historia.



