92 % del gasto primario brasileño es obligatorio y bloquea recortes
El presidente brasileño, recién electo, enfrenta una deuda creciente y un margen presupuestario estrecho. Un economista cercano a Javier Milei asegura que el ajuste que aplicó en Argentina no es viable en Brasil por la rigidez del gasto obligatorio.
Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje presidencial en Brasil y ahora debe sostener sus compromisos de gasto en un contexto de deuda en aumento, tasas de interés altas y un margen presupuestario cada vez más limitado. El economista Alberto Ades, que participó en una reunión de Gabinete convocada por el presidente argentino Javier Milei, concluye que trasladar a Brasil el tipo de ajuste que Milei implementó en Argentina resultaría complejo.
“La diferencia con la Argentina no es solo institucional. Milei tuvo la nafta que da una crisis: con la hiperinflación en ciernes, cortar era la opción menos mala”, señaló Ades. Según él, cerca del 92 % del gasto primario federal brasileño es obligatorio, lo que reduce la capacidad del Ejecutivo para recortar erogaciones mediante decisiones administrativas. Las jubilaciones absorben alrededor del 37 % del gasto primario y están protegidas por normas que impiden que sus haberes caigan bajo el salario mínimo. El Beneficio de Prestación Continuada (BPC), destinado a adultos mayores y personas con discapacidad de bajos ingresos, también está amparado por reglas similares.
Los pisos constitucionales de inversión en salud y educación están vinculados a la recaudación fiscal; cuando los ingresos suben, también lo hacen los recursos mínimos que deben destinarse a esas áreas. “En Brasil, recortar en serio exige reformar la Constitución, y eso obliga a decir qué se desindexa y a quién le toca”, advierte Ades.
Milei pudo avanzar en 2024 reduciendo el gasto discrecional y licuando partidas mediante una inflación mensual de dos dígitos, sin necesidad de negociaciones legislativas para cada decisión. Brasil, en cambio, registra una inflación de un dígito y una estructura presupuestaria altamente indexada.
En 2016, el gobierno de Michel Temer incorporó a la Constitución un techo de gasto que limitaba el crecimiento real de las erogaciones federales. En 2023, Lula sustituyó ese esquema por un nuevo marco fiscal que permite un crecimiento real del gasto de hasta el 2,5 % anual, restableció la vinculación de los pisos de salud y educación con la recaudación y recuperó los aumentos reales del salario mínimo. Según el economista Samuel Pessoa, citado por Ades, la reindexación del gasto agregó unos 520.000 millones de reales durante el tercer mandato de Lula.
Las proyecciones del proyecto de directrices presupuestarias de 2026 indican un margen negativo para el resto del gasto discrecional de 10.900 millones de reales en 2027, 87.300 millones en 2028 y 154.200 millones en 2029, una vez descontadas las enmiendas parlamentarias y los pisos de salud y educación. Ades advierte que el gobierno comenzará.
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