Argentina solo verá repunte económico en 2027, según el FMI
El director del Fondo Monetario Internacional para el hemisferio occidental, Nigel Chalk, elogió la reducción de subsidios y la caída de la deuda pública en Argentina, pero advirtió que los datos de este año siguen por debajo de lo esperado. A su vez, el organismo proyecta que la economía del país volverá a crecer a partir de 2027, impulsada por inversión y consumo privado.
En una rueda de prensa celebrada este viernes en Tailandia, durante las reuniones anuales del FMI, Nigel Chalk destacó los avances de Argentina en la disminución de subsidios y de la deuda pública. “Los datos registrados en lo que va de año han sido más débiles de lo que habíamos previsto en nuestro informe WEO de abril; no obstante, esperamos que el crecimiento repunte el próximo año a medida que la demanda se recupere gradualmente”, afirmó el funcionario.
A pesar de esa visión optimista para el futuro, el propio informe del organismo señala que la actividad económica del país se fortalecerá en 2027, cuando la inversión y el consumo privado deberían beneficiarse de una inflación más baja y de los esfuerzos de reforma en curso. La proyección contrasta con la realidad actual, donde la debilidad de los indicadores ha llevado al FMI a calificar los resultados de este año como “más débiles de lo previsto”.
El documento también subraya que, en el contexto regional, el hemisferio occidental crecerá alrededor del 2,25 % este año y el próximo, mientras que América Latina y el Caribe se espera que avancen a un 2,5 % en 2025 y 2,3 % en 2026. En América del Sur, la expansión prevista es del 2,1 % en 2026 y del 2,4 % en 2027, impulsada por condiciones financieras globales favorables, precios elevados de energía y materias primas, y mayor flujo de inversión de cartera y directa.
Entre los riesgos que el FMI mantiene en la agenda, la inflación sigue encabezando la lista, alimentada por la crisis energética y, a futuro, por el fenómeno de El Niño sobre los precios de los alimentos. El informe indica que la transmisión de la subida de la energía a los precios internos se ha atenuado gracias a la generación renovable, y que la mayoría de los países han adoptado medidas fiscales para proteger a hogares y empresas.
Sin embargo, el propio FMI reconoce una contradicción en esas medidas. Señala que “algunos países —entre ellos Argentina, Bolivia y Ecuador— han adoptado medidas audaces para reducir los subsidios y permitir que los precios internacionales se reflejen mejor en los precios internos”, pero al mismo tiempo advierte que esas acciones “generaron distorsiones y anularon señales de precios”, por lo que deben replantearse para mejorar su eficacia. La recomendación es preservar los avances en la reducción de subsidios, pero reforzar los mecanismos de transferencias directas y focalizadas a los hogares de bajos ingresos.
El informe también menciona que la Argentina y Ecuador presentan un panorama distinto al de sus vecinos, con “esfuerzos por fortalecer la sostenibilidad de la deuda… ambiciosos, respaldados por recursos del FMI”. No obstante, el organismo alerta que el aumento de las tasas de interés a largo plazo complica el acceso al financiamiento y eleva el riesgo país, lo que exige planes de consolidación fiscal creíbles y comunicados de forma clara.
Chalk concluye con una lista de reformas que, según él, son esenciales para evitar que la brecha de ingresos entre Estados Unidos y la región siga ampliándose: mejorar el entorno empresarial, reorientar los recursos fiscales hacia infraestructura productiva y capital humano, aumentar la competencia e integración comercial, y acelerar la digitalización. En esa línea, elogió la modernización laboral llevada a cabo por el gobierno argentino.
Quedan abiertas varias preguntas: ¿en qué medida los recortes de subsidios, que el FMI califica como “audaces”, podrán ser ajustados sin volver a generar distorsiones? ¿Cómo conciliar la necesidad de un plan fiscal creíble con la expectativa de un repunte en 2027, cuando los datos actuales siguen siendo débiles? Y, finalmente, ¿qué garantías ofrece el FMI para que los recursos destinados a inversión y consumo privado no se vean atrapados por la alta inflación y el riesgo país que ya advierten? Estas incógnitas marcan la línea de tensión entre el elogio a los logros y la cautela frente a los desafíos que aún persisten.






