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Capturan al líder de Sendero Luminoso tras larga operación de inteligencia

El general Antonio Katín Vidal, al mando de la Dincote, detuvo a Abimael Guzmán en la madrugada del 12 de septiembre. El encuentro, sin armas pero con una extraña insignia, puso fin a la campaña que dejó decenas de miles de víctimas en Perú.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 12 de septiembre de 2026 - 09:52hs

Una noche de septiembre, minutos antes de la medianoche, el general Antonio Katín Vidal entró en una casa de la sierra peruana con paso firme y sin mostrar emoción. Frente a él estaba el hombre más buscado del país: Abimael Guzmán Reinoso, fundador de Sendero Luminoso, quien se había mantenido sentado en un sillón bajo la vigilancia de un destacamento policial.

—Soy el general Katín Vidal, jefe de la Dincote —se presentó Katín, con los galones de alto mando reluciendo en su uniforme. Guzmán, sin perder la compostura, le estrechó la mano y respondió con la serenidad de quien había vivido una guerra interna.

—Usted sabe… en la vida se gana o se pierde. Usted que es dialéctico tiene que entender que ha perdido. Tome asiento —le invitó el militar, mientras ordenaba registrar la vivienda.

En el registro no se hallaron armas, pero sí una insignia guardada en un cajón. Guzmán explicó que le había regalado personalmente el presidente Mao. Katín, con una mezcla de autoridad y cortesía, le pidió que la guardara.

El arresto marcó el cierre de una etapa violenta que, según los datos del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional, dejó alrededor de 25 000 muertos, 6 000 desaparecidos, 600 000 desplazados y 3 000 presos condenados por terrorismo. Entre 1980 y 1992, Sendero Luminoso habría perpetrado 23 000 atentados y causado pérdidas estimadas en 21 000 millones de dólares.

Fundado en 1969 por Guzmán y un grupo de docentes y estudiantes, el movimiento había sembrado terror en gran parte del país, controlando zonas rurales del centro y sur y llegando incluso a la periferia de Lima. La captura de su líder, después de una larga investigación de inteligencia, significó la desarticulación del mando central y dejó a la organización sin su “Presidente Gonzalo”.

Guzmán, nacido el 3 de diciembre de 1934 en Mollendo, había sido profesor universitario y había viajado a China en los años sesenta, influenciado por el maoísmo. Su figura, carismática y autoritaria, había logrado reclutar a cientos de seguidores, pero también había generado un clima de miedo permanente en la población peruana.

Al concluir la operación, Katín Vidal expresó su satisfacción por haber “ganado la batalla de su vida”. Para el pueblo peruano, la captura de Guzmán representó una victoria simbólica y práctica: el fin de una campaña que, durante más de una década, había cobrado miles de vidas y desplazado a cientos de miles de personas.

Hoy, la historia recuerda ese momento como el punto de inflexión que permitió a Perú retomar la senda de la paz y la reconstrucción, dejando atrás la sombra de una organización que, según el informe citado, fue responsable del 49 % de las muertes registradas en el periodo de violencia entre 1980 y 2000.

Publicado el 12 de septiembre de 2026 - 09:52hs

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